2017 07 31 ayacucho arco libertad

Ayacucho presente en el entender del Día de la Independencia.

Hoy en día, el 28 de julio, representa para todo peruano, la efeméride más emblemática de nuestra historia. Conmemora la Proclamación de la Independencia, presidida en Lima por el Gral. José de San Martín de 1821. En esa jornada, el presidente asiste a un Te Deum en la Catedral limeña y luego emite su esperado mensaje al país; el día 29 se realiza la Parada Militar.

A lo largo de casi dos siglos de vida republicana, el Perú fue construyendo representaciones de su presente, pasado y futuro a través de las fiestas cívicas. Una constante a retener es que todos los gobiernos buscaron legitimarse con relación al mito de origen de la república. La épica inmortalizada de la emancipación.

En estos rituales cambiantes según la época y los gobiernos, se produce una reinvención de la tradición, mediante la selección y elaboración de imágenes de la nación identitaria.

Proliferan emblemas, héroes, discursos, arquitectura efímera, bailes, ceremonias, etc Las primeras preguntas que nos formulamos son ¿Fueron las fiestas patrias una tradición inventada? ¿A quiénes incluye y excluye las fiestas patrias peruanas? Estas celebraciones poseen una dimensión solemne (desfile de autoridades civiles y militares, música marcial) y otra festiva en el sentido lúdico. Pese a ser celebraciones programadas desde el Estado, la esfera popular es importante (toros, danzas, fuegos artificiales, etc), así como la esfera religiosa (Te Deum, repique de campanas, etc) Estas variables fueron conjugándose de modo diverso a lo largo de la historia republicana. No obstante, la invención de tradiciones festivas republicanas-y este es uno de nuestro eje de análisis- son reinvenciones de las tradiciones festivas coloniales, un lenguaje que poseía consenso. En estos rituales se incluyen a toda la sociedad “culta” desde el Presidente de la República hasta congresistas, eclesiásticos, militares y profesionales, vinculados con el poder central; y son excluidos, los que no “pertenecen” al círculo del poder estatal, regional o provincial, para el caso de los departamentos. Muchos más excluidos de estos rituales del pasado, son los ciudadanos de a pie, que no trabajan en instituciones públicas y privadas; pero que viven las fiestas patrias a su manera y las aprovechas de diversas formas dentro de su vida cotidiana.

Los rituales del pasado, son los que nos han legado generaciones anteriores. Entonces, el 28 de julio, en el Perú, se convierte en un día de celebración y de rememoración a quienes lograron no solo la independencia peruana sino a quienes nos legaron como herencia: el himno nacional, el escudo y la bandera. Símbolos patrios que todo ciudadano debe respetar. Todos estos rituales del pasado, se iniciaron con la independencia; serán estas fechas-28 y 29 de julio- en que los rituales cívicos congregan la mayor cantidad de ciudadanos, quienes con ansias y felicidad esperan estos actos litúrgicos y militares; además, debemos saber que una de las tradiciones inventadas, desde hace más de 6 décadas, es el mensaje presidencial, esperada por más de la mitad del pueblo peruano; y dijo la mitad, porque, la otra mitad esta fuera de la ciudad capital o de provincia, como son días de feriado nacional, muchas familias emprender el viaje para salir de la monotonía del trabajo, y pequeño sector, que vive el 28 de julio, como si fuera un día normal, son los trabajadores ambulantes, que aprovechan los días festivos para tener un poquito más de ganancias. Entonces, los rituales del pasado son ahora rituales del presente y del futuro, porque cada año, se repite casi lo mismo. ¿Qué cambios se producen cada 28 de julio en el Perú?, lo único que cambia, mayormente, son los mensajes presidenciales, una que otra cosa en los desfiles militares o en los discursos oficiales; por lo demás, casi la misma rutina de siempre.

De todos modos, los rituales del pasado, son necesarios, porque gracias a la historia y a los historiadores, es que nos dan a conocer cosas que no se deben repetir y otras que debemos de imitar, por ejemplo, nunca más debemos ser invadidos por países vecinos, nunca más guerras innecesarias que solo traen muerte y destrucción; pero sí debemos, imitar, los grandes logros que se hizo en el Perú para el bienestar de la ciudadanía como es el auge de nuestra economía reciente; es decir, hace algunos años-2008 y 2014, el mundo vivió una baja en la economía mundial, el Perú, a pesar de algunas dificultades internas, se mantuvo firme y no sufrió crisis monetaria, por lo que estos no afectó en la economía nacional ni en la economía familiar; estos son ejemplo que debemos de imitar. En lo cultural, quizá nos falte mucho más, es decir, los rituales del pasado, nos dicen que debemos de eliminar el racismo, que aún mantenemos por siglos, contra nuestros hermanos de los andes o con los hermanos de piel oscura; esto es lo que debemos eliminar de nuestro vocabulario nacional.

Así, para bien o para mal, el 28 de julio en el Perú, ha hecho que el turismo crezca; dar días de descanso al trabajador, son necesarias, para volver “recargados” al trabajo, y con ansias de seguir produciendo para el Perú. Finalmente podemos decir, que los rituales del pasado, nos han confirmado que, si hubo tradiciones inventadas, pero que estas tradiciones inventadas se incorporaron en el seno de la nación, y ahora, a través de ellas, hay que seguir sacándoles provecho, para que los nuevos 28 de julio, sean de mayor patriotismo y de bienestar familiar. (AUTOR: Historiador José María Vásquez Gonzáles)

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