2017 08 05 PESCADO

La crianza de la trucha, desde otra perspectiva.

Cuando de sabores se trata, sin duda, la trucha es una de las carnes preferidas, muy recomendado por poseer una grasa de alta calidad que contiene omega 3 y Vitaminas del grupo B principalmente.

Al contrario de lo que se pensaba, la trucha no es originaria del Perú, sino, fue introducida por una empresa norteamericana en los años 1950 en las regiones de Cerro de Pasco y Junín.

Desde su introducción en el Perú, la crianza de trucha viene creciendo vertiginosamente, sin embargo, tanto su producción y consumo traen serias dudas, que invitan repensar todo lo que se sabía hasta el momento, tanto en el aspecto social, económico, ambiental y nutricional.

En el aspecto social, diversas entidades del estado nos venden la idea de que con la crianza de truchas se reducirá drásticamente la desnutrición y la pobreza, cuando sabemos que la población rural no tiene la costumbre de consumir truchas, más que en eventos especiales de manera muy esporádica.

Así mismo en nuestra región son escasas las asociaciones que se dedican a la crianza de truchas, la mayoría de los productores son de tipo familiar y se encuentran en estado de sobrevivencia. 

En el aspecto económico y productivo, la crianza de trucha requiere una gran inversión en la infraestructura hidráulica y piscícola, principalmente cuando se trata de los estanques de concreto, aparte de ello el costo de producción de un Kg. de trucha según el Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero – FONDEPES, es de S/ 10.30 soles, de las cuales el 70 % corresponde solo al alimento balanceado y la cantidad mínima que debe producirse mensualmente para obtener una rentabilidad es de 288 Kg/mes de trucha, ello implica un gasto mensual solo en alimento balanceado de S/ 2,076.00 soles.

Para un pequeño productor es casi imposible invertir ininterrumpidamente durante 09 meses en la compra de alimentos balanceados, cuando la mayoría de los productores solo tiene disponible mano de obra y tiempo, mas no dinero en efectivo para invertir.

En su producción, las truchas reciben antibióticos y pesticidas para evitar la propagación de enfermedades en los criaderos donde crecen hacinados y colorantes para lograr su característico tono rosado artificial.

En el aspecto nutricional, es muy recomendado su consumo, pero la trucha no es consideración como un alimento básico, mucho menos es una fuente principal de proteínas, su consumo por persona es de solo 1.2 Kg por año, reduciéndose drásticamente en zonas rurales, sin embargo, el consumo de otros pescados alcanzó 16.2 kilos por persona, poniendo en evidencia que la principal fuente de Omega 3 no es la trucha.

Intentar resolver la problemática de nutrición con el fomento de la crianza de truchas, es una alternativa costosa y poco sostenible en el tiempo, existen opciones mucho más efectivas como el fomento de la crianza de animales menores o el fomento del consumo otros peces que son igual de nutritivas que la trucha pero mucho mas económicas.

En el Aspecto ambiental, la producción de trucha es muy exigente en cuanto a la calidad y cantidad del agua, ello implica que debe haber un suministro continuo de agua de calidad, sin embargo, en nuestra región cada vez más hay mayor demanda de agua y disminuye la cantidad de agua dulce disponible, ello implica que el uso de agua cada vez será más restringido y focalizado.

Otro aspecto es la voracidad de la trucha, el mismo que se alimentan de casi todo lo que se cruce por su camino: insectos, huevecillos de peces, otros peces y crustáceos, es decir, en donde haya truchas es difícil la crianza o desarrollo de otros peces. En consecuencia, la cadena alimentaria de los ecosistemas acuáticos se altera. Muchos de estos invertebrados purifican el agua de los ríos, que es utilizada por las comunidades para el riego o para el consumo.

Mientras tanto Ayacucho solo produce menos del 1% del total, mientras tanto las regiones de Puno y Huancayo lideran la producción y la exportación de trucha, Puno es líder en la producción debido a producción masiva en jaulas flotantes en el Lago Titicaca, muchos de ellos reducen su costo de producción sustituyendo en parte al alimento balanceado alimentando con peces atrapados en la misma laguna.

La decisión de aventurarse en la crianza de las truchas esta únicamente en los productores, sin embargo, es necesario implementar en muchos casos actualizar las normas que regulen la correcta crianza respetando principalmente nuestro ecosistema.

MÁS DATOS
El gobierno tiene distintos programas de fomento de crianza de trucha como una fuente económica para las comunidades, sin embargo, las evidencias demuestran que no son tan efectivas como se pensaban, así mismo hay observaciones serias en cuanto a la forma de crianza en la cual se emplean antibióticos y colorantes las cuales no son nada saludables.

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