Las vías y principales calles de la ciudad, al igual que el primer día de paro, se mantuvieron bloqueadas. Lo mismo ocurrió con los comercios y demás actividades económicas.
En tanto, los representantes de las distintas organizaciones sociales de base retomaron con sus marchas y movilizaciones en la Plaza Mayor de Ayacucho, acompañados de un contingente policial y del Ejército.
La situación comenzó a ponerse tensa cuando los manifestantes intentaron ingresar a la comisaría de 28 de julio. En ese momento se hablaba de una supuesta “venganza” por los 8 fallecidos, entre ellos dos menores.
Ante ello, los agentes se organizaron ante un posible ataque de los infiltrados, quienes amenazaron a las autoridades con objetos contundentes, incluso, hasta explosivos. Conforme pasaron los minutos, todo se salió de control, ya que los uniformados tuvieron que lanzar bombas lacrimógenas para dispersar a los revoltosos.
Mientras que los supuestos protestantes respondieron el ataque con bombas artesanales; estaban encapuchados para evitar ser identificados. Los hechos de violencia sucedieron por las calles del jirón Carlos F. Vivanco, dos de Mayo y Libertad, en donde los vecinos escucharon fuertes disparos.
Con respecto a lo acontecido, la Policía informó que un aproximado de diez personas, al parecer delincuentes, se camuflaron entre los manifestantes que se desplazaban por la Alameda Valdelirios, con dirección al centro histórico. Estaban provistos con armas hechizas con la intención de atentar contra la vida de los efectivos.
AEROPUERTO
Horas antes un nuevo enfrentamiento se había registrado en la pista de aterrizaje del aeropuerto de Ayacucho, donde ciudadanos, principalmente, jóvenes se concentraron para volver a tomar estas instalaciones.
También se notó la presencia de los familiares de las víctimas que murieron a manos de los miembros de las Fuerzas Armadas. Querían cobrar “venganza”, pero finalmente fueron dispersados. El personal militar y policial se vio obligado a disparar con su armamento.
De milagro no se reportaron más fallecidos, pero sí heridos, quienes fueron trasladados al hospital de EsSalud. Se trata de Isaías Lescano Fernández (23) Nilton Zcarías Berna (20) Gregorio Ñaupari Pozo (18) Amador Llantoy Tinco (60) y un menor de 12 años. Gran mayoría de ellos ingresaron a emergencia con herida por proyectil de arma de fuego.
De otro lado, la Diresa en su último reporte dio a conocer que la cifra de heridos se elevó a 62, mientras que otros ocho fallecieron. Igualmente, informó que se declaró en alerta roja a todos los establecimientos de salud de la región para la atención oportuna de los pacientes.
DECESOS
Entre las personas que perdieron la vida en el enfrentamiento del pasado jueves figura Edgar Prado Arango, natural de Vischongo – Vilcashuamán, quien fue disparado a la altura del tórax cuando intentaba ponerse a buen recaudo.
Sus parientes indicaron que el infortunado no participaba de esta medida de lucha y que dejó de existir cuando solicitaban su referencia vía aérea hacia la ciudad de Lima.
También está Miguel Ángel Sacsara (estudiante del instituto CESDE), Raúl García Gallo (padre de familia) José Luis Aguilar Yucra y un menor de 16.



