Respecto al joven que fue asesinado por dos de sus amigos en una reunión social y que tras la liberación de los implicados desencadenó una serie de hechos de violencia, se sabe que este tenía previsto estudiar maquinaria pesada para sacar de la pobreza a su familia.
Su padre, Augusto Quispe Curo, señaló que se quedaron endeudados, pues se vieron obligados a prestarse dinero para cubrir los gastos de sepelio y nicho. Entristecido dijo que aún deben a la funeraria 900 soles por la compra de un cajón en donde enterraron a su ser querido.
Además, manifestó su hijo estaba trabajando como ayudante en una tienda de abarrotes en la ciudad de Huanta y que con el poco dinero que ganaba trataba de cubrir con los gastos del hogar.
De otro lado, mencionó que tiene dificultades para trabajar, ya que sufre de un grave problema en la columna tras sufrir un accidente laboral (cayó del techo de una vivienda).
En la actualidad Quispe Curo se gana la vida realizando trabajos eventuales en la chacra, al igual que su esposa. Ellos son de condición humilde y pidieron a las autoridades a sancionar a los responsables y de que les traten de ayudar para cubrir los gastos.
Acotó que a uno de los que participó del asesinato de su hijo sí lo conocía y que nunca notó un comportamiento anormal.
OTRO FALLECIDO
En medio de desgarradoras escenas de dolor, el pasado lunes por la tarde dieron el último adiós a Luis Anderson Huamán Fernández, quien falleció luego de recibir una bomba lacrimógena en la cabeza.
Los deudos piden que se pueda dar con la identidad del policía que le disparó; en tanto, lamentaron que hasta el momento las investigaciones no avancen, por lo que temen que su caso quede archivado.
Vale recordar que Luis Anderson estaba estudiando la carrera de Sistemas en un instituto.



