Actualmente, la región busca ser incluida en la ruta del pisco peruano con miras a su comercialización a gran escala como se dan en regiones como Ica o Arequipa. Se sabe que son más de 15 años que los pobladores del distrito Tambillo vienen realizando el Festival de la Vendimia Andina con la finalidad de poner en vitrina sus uvas cultivadas con altos estándares de calidad para el deleite de los consumidores.
La actividad siempre se realiza en el centro poblado de Guayacondo, donde autoridades, turistas y la población se unen para participar en el pisado de uva. De igual manera, disfrutan de la degustación, exposición y comercialización de vinos, piscos y platos típicos, además de su producción agropecuaria.
Son más de 20 familias que viven en Guayacondo y que se dedican al cultivo de este valioso fruto obtenido de la vid, produciendo entre 3 a 5 toneladas al año. De momento solo abarcan el mercado local.
Ante ello, es importante que se impulse un proyecto para ampliar la frontera agrícola de la uva y para promover el comercio de sus derivados en todo el país. Todo ello dependerá de la voluntad política de las actuales autoridades.
A la fecha, lo que se busca es promover la producción, transformación y comercialización de la vid que cultiva la comunidad, ubicada a nueve kilómetros de la ciudad de Ayacucho.
Además, de mejorar el sembrío, así como su productividad; para ello se instaló en Guayocondo un módulo de riego tecnificado a fin de ampliar la producción en 15 hectáreas de terrenos cultivables. Ahora lo que se busca es aumentar su capacidad.
Vale precisar que Guayacondo está ubicado a 2,670 metros sobre el nivel del mar y alberga a una población de unos 2,000 habitantes. Tiene tres variedades de vid: negra corriente, quebranta y moscatel, los mismos que se transforman en vinos y piscos de calidad.
HISTORIA
Joaquín Hernández es considerado uno de los promotores y activistas que viene impulsando el reconocimiento de Ayacucho como una de las primeras regiones en donde se elaboró esta bebida.
Existe toda una legislación de protección que tiene como fin el de cautelar su origen, esto generó que la región no se encuentre considerado como una de las zonas productoras de Pisco, pese a registrar un legado histórico y cultural que lo respalda a través del tiempo.
Según Joaquín Hernández, las congregaciones católicas fueron la que trajeron las primeras parras de uva a Ayacucho, ante la dificultad que tenían para importar. Es así que, los valles interandinos como Guayacondo, Simpapata y Orcasitas se utilizaron para la producción de uva.
Asimismo, recordó que cuando hubo un problema con el país vecino de Chile el gobierno peruano priorizó en rastrear la ruta histórica del pisco, aquel aguardiente puro de uva, que se producía en Ayacucho y se fermentaba en los “Piscowasi”.
En la actualidad, el agua ardiente de uva que se produce en Ayacucho no puede tomar la denominación de pisco, a razón de ello los productores ayacuchanos tienen que utilizar el rótulo de “Pisko”, para vender sus productos, lo cual también representa una limitación.



