La etnobotánica, ciencia que estudia la relación entre los pueblos y las plantas, sigue revelando conocimientos sobre las prácticas tradicionales de comunidades indígenas. Un estudio reciente realizado en el distrito de Llochegua, en Ayacucho, ha identificado el uso de 93 especies de plantas medicinales por parte de las comunidades Asháninkas.
Según la investigadora Betzaida, 26 de estas especies son cultivadas, mientras que el resto proviene de los bosques. Estas plantas cumplen un rol esencial en la vida de las comunidades, no solo en el ámbito medicinal, sino también en la alimentación y la construcción de viviendas.
El estudio también advierte sobre la pérdida de estos conocimientos tradicionales debido al avance de la frontera agrícola. La expansión del cultivo de cacao, coca y café en la región está reduciendo los bosques de los que dependen las comunidades para obtener recursos. Esta situación amenaza no solo la biodiversidad, sino también la continuidad de prácticas ancestrales.
Un hallazgo preocupante del estudio es la disminución del conocimiento sobre plantas medicinales entre los jóvenes de las comunidades. Mientras que los adultos mayores conservan estos saberes, los menores de 18 años muestran poco conocimiento sobre el uso de las plantas, optando en muchos casos por medicamentos de farmacias y boticas.
Ante esta situación, la investigadora hace un llamado a las autoridades y a la comunidad científica para promover la conservación de los bosques y la valorización del conocimiento tradicional. La recopilación y documentación de estos saberes podría ser clave para evitar su desaparición y garantizar que las futuras generaciones mantengan viva esta parte fundamental de su identidad cultural.
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