Una vez más, la carretera Ayacucho–Huancayo quedó totalmente bloqueada debido a un derrumbe registrado en el kilómetro 233, a la altura del distrito de Quichuas, en Huancavelica. El deslizamiento de tierra y piedras ocurrió alrededor de las 2:00 a.m. de este lunes, provocando la interrupción total del tránsito vehicular en esta importante vía interregional.
Cientos de pasajeros, incluyendo niños, adultos mayores y gestantes, permanecieron varados por más de ocho horas bajo condiciones adversas: bajas temperaturas, escasez de alimentos y ausencia total de servicios básicos.
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Buses interprovinciales, autos particulares y camiones de carga pesada quedaron atrapados en pleno trayecto, mientras que los ocupantes de estas unidades expresaron su indignación por la falta de respuesta por parte de las autoridades.
“Estábamos atrapados sin comida, sin agua, sin saber qué hacer. Había niños llorando y personas mayores temblando de frío”, relató Nelly Vargas, madre de familia que viajaba con sus dos hijos.
Ella viajaba desde Ayacucho hacia Huancayo en una empresa de transportes que le cobró 60 soles con motivo de que iba a llegar a su destino por la ruta a Churcampa.
Muchos de los viajeros denunciaron la total ausencia de autoridades en el lugar, así como la falta de información y apoyo logístico. Las condiciones en las que permanecieron, aseguraron, eran precarias y peligrosas.
“Esto ya no es casualidad, este tramo siempre se cae. Hace unos días pasó lo mismo y nadie hace nada. Parece que esperan que pase una tragedia mayor para actuar”, afirmó indignado Luis Castro, conductor de un camión de carga.
El tramo afectado ha sido catalogado como crítico por los constantes derrumbes que se registran en la zona. Solo el pasado 13 de agosto, un deslizamiento en el mismo punto también provocó un corte total del tránsito, lo que dejó nuevamente a cientos de personas atrapadas durante varias horas.
En años anteriores, este sector ya fue escenario de múltiples accidentes vehiculares, algunos de ellos con consecuencias fatales, lo que refleja el poco mantenimiento que debería tener por ser considerado una vía nacional.
Los pasajeros y transportistas exigieron la intervención inmediata de Provías Nacional, no solo para liberar la vía, sino para brindar una solución definitiva a la inestabilidad geológica del terreno. Recalcaron que la falta de prevención no solo genera retrasos y pérdidas económicas, sino que pone en peligro vidas humanas.
La ruta Ayacucho–Huancayo sigue siendo una vía de alto riesgo, y sus constantes derrumbes reflejan la urgencia de un plan integral de infraestructura y prevención que, hasta el momento, continúa siendo postergado.
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