Las intensas lluvias en el Vraem provocaron el aumento sostenido del caudal del río Apurímac, obligando a las autoridades a suspender el servicio de transporte fluvial conocido como “chimpa” o “chata”, debido al alto riesgo que representa para pasajeros y transportistas. La medida fue adoptada por autoridades locales en coordinación con Defensa Civil.
El desbordamiento del río viene afectando zonas cercanas a las riberas, elevando la probabilidad de accidentes fatales. Aunque la chimpa es un medio clave de conectividad entre localidades, la suspensión busca prevenir tragedias en una zona declarada en emergencia y catalogada como zona roja por desastres, con daños aún no cuantificados.
Pese a la restricción, en algunos sectores el servicio continúa de forma informal y peligrosa, como en el centro poblado de Comumpiari, distrito de Santa Rosa, hacia Makitunari y Samaniayo Kimbiri. En estos puntos, conductores arriesgan sus vidas sin medidas de seguridad, impulsados por la necesidad económica y la falta de vías alternas.
Uno de los tramos más críticos es el puerto de Ccatun Rumi, en el distrito de Pichari, donde vehículos son embarcados en lanchas precarias para cruzar hacia Sivia (Huanta). La ausencia de protocolos técnicos, el incremento del caudal y los altos costos del servicio informal, que llegan hasta 200 soles por camión, han ocasionado que varios vehículos terminen en el fondo del río, sumándose además pérdidas en cultivos, viviendas y otras vías de comunicación del Vraem.
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