El reciente avistamiento de dos osos de anteojos en el centro poblado de Buena Gana, distrito de Anchihuay, en la provincia de La Mar (Vraem), encendió la alerta sobre el impacto de la expansión de la frontera agrícola en el hábitat de esta especie.
Según especialistas, la deforestación y el avance de las áreas de cultivo están reduciendo los bosques donde habita el oso andino, obligándolo a desplazarse hacia zonas pobladas en busca de alimento y refugio.
En los distritos de Chungui y Anco se concentra una importante población de esta especie, considerada clave para la conservación de los ecosistemas por su papel en la dispersión de semillas y el equilibrio de los bosques.
Ante esta situación, autoridades y comunidades elaboraron un plan de conservación presentado al Serfor, además de impulsar acciones en Oronccoy para fortalecer la protección de los bosques y frenar la deforestación.
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