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sábado, junio 15, 2024
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ANÉCDOTAS Y CHANZAS JOCOSAS HUAMANGUINAS | OPINIÓN

Ernesto Camassi | Crónica
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Para la alegría y las chanzas pueblerinas, todo tiempo pasado, siempre fue mejor. En toda sociedad humana, por más modesta que sea su estructura; o la más sofisticada sociedad del mundo. En cualquiera de ellas, siempre habrá un hombre o una mujer alegre, con “chispa”, o con suficiente imaginación para afrontar la vida positivamente, burlándose de sí mismo, de sus amigos o de su comunidad.

Es la historia menuda de las sociedades en todo tiempo, de alguien que, con imaginación y alegría, crea chistes, inventa anécdotas vivaces y nos cuentan sus creaciones para alegrarnos el día.

Esas creaciones menudas que no registran las obras literarias clásicas o serias, solamente se transmiten oralmente de generación en generación.

Si esa cadena de “memoriosos” no existieran; esas anécdotas jocosas y chanzas ingeniosas, habrían desaparecido, o ya desparecieron.

En las investigaciones históricas, existe un recurso que “los historiadores académicos” desdeñan, llamado “La tradición oral frente a la prueba documental”. Este recurso histórico es fundamental para guardar oralmente hechos históricos muy importantes, así como las anécdotas que vamos a narrar.

Sin embargo, es saludable definir, principalmente para el lector más acucioso, el título de esta “Crónica” y; aquí vamos:

A N É C D O T A: Relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o entretenimiento. También puede adoptar la forma de un texto escrito.

C H A N Z A: Hablar aparentando sinceridad, cuando realmente no hablas de veras y; hecho burlesco para recrear el ánimo o ejercitar el ingenio.

Hace unos días, recordamos con alegría y nostalgia a ese ser extraordinario llamada MADRE, ni ellas se salvan de las anécdotas jocosas. Así empezamos

                                                “MADRE, HAY UNA SOLA”

-Segundo domingo de mayo, hijito, en “la refri” se están helando las “chelas”, alcánzanos unos cuantos para recordar “Mi Día”.

-El aludido abre el refrigerador, y grita: ¡“MADRE HAY UNA SOLA”!

¿Se acordarán mis coetáneos que cuando fuimos niños, ese día salíamos de nuestras viviendas con un clavel rojo en el pecho, los que aún estábamos en el regazo de nuestras madres y; nuestros compañeritos que lo habían perdido con un clavel blanco? Fue el homenaje modesto y sublime, de nosotros, los niños pobres.

Las siguientes anécdotas jocosas se suscitaron en nuestra ciudad, sus protagonistas fueron personajes reales, las nuevas generaciones de huamanguinos, deben estar enterados de las ocurrencias de sus antepasados muy conocidos y personajes notables de la sociedad. Estas anécdotas y chanzas creadas con mucho ingenio, no deben desaparecer de la memoria colectiva. Esta remembranzas, no pretenden ofender ni menoscabar la imagen de ninguno de ellos. Muy al contrario, los recordamos con cariño en estas narraciones.

                                                EL PASEO DEL HACENDADO Y SUS AMIGOS

Una tarde de un día cualquiera, tres amigos muy íntimos se paseaban por la Plaza de Armas de nuestra ciudad.

Otro amigo que no estaba en el grupo se les acerca y empieza este diálogo:

-Que bien “Bulla”, paseando. ¿Qué haces con estos “patas”?

-¿Como qué hago? Aquí paseando como antiguo gamonal, con mi “Opa” y mi “Perro” a mis costados.

Los tres “paseanderos” eran amigos de la infancia y compañeros de estudios, amigos inseparables; entre ellos se gastaban bromas “pesadas”. Sin embargo, nunca se resentían, tampoco se peleaban.

El “Bulla” era Próspero Jáuregui Santa Cruz, el “Opa”, Rodrigo Guerra Bustamante y el “Perro”, (alljo) era Jorge García Prado.

En el cielo, o donde estén, seguirán siendo hermanos y gastándose sus bromas inolvidables.

Próspero, cuando se encontraba con Rodrigo, inflaba un cachete y se golpeaba con el puño, gesto que significaba “Opa”.

Rodrigo le decía: “Está bien, soy “Opa” pero no idiota como tú”.

                                                                Ú T I L E S  E S C O L A R E S.

“Cajón” Falconí, tenía una capacidad bárbara para crear “chapas”, crear anécdotas jocosas y burlarse del mundo. Una de sus composiciones sirvió para que otro amigo se burlara de él.

Uno de sus huaynos dedicado a su primera hija dice así:

A mi linda Carolita/ a ese pedazo de mi alma/ le he REGALADO LA LUNA/ le he prometido el cielo.

Al escuchar la melodía y las letras del tema, uno de los tantos amigos que guardo su memoria con mucho cariño, le dice a Carlos:

-Carlitos, muy bonito tu tema para Carolita, pero déjate de vainas, en lugar de estarle regalando la luna y el cielo CÓMPRALE SUS ÚTILES ESCOLARES.

La última, o “La del estribo”.

LA PRIMERA BOTELLA DEL “TRÍO AYACUCHO”

En una de nuestras giras artísticas del “Trío Ayacucho” al Cusco, se dio esta anécdota,

A “mi hermano del alma” Jorge Vergara, que había cesado en su trabajo de la UNSCH. Yo, como director del Trío, lo invitaba a nuestros viajes, como si fuese un integrante más del grupo y tratado como tal.

En la tertulia con intelectuales cusqueños, nace el interés de uno de ellos en saber nuestro papel dentro del “Trío” y empieza sus preguntas

– ¿Ud. que hace en el grupo? Ya le contesto, Soy la primera voz

– ¿Y usted? le dice a “Cajón”- Yo soy la segunda voz.

-Le toca a Plaj Gamarra- Le responde, yo soy la primera guitarra

-Por último, le pregunta a Papacho Vergara, ¿y Usted?,

– Papacho titubea y Carlos Falconí soluciona el problema y le dice ¡ÉL ES LA PRIMERA BOTELLA DEL TRÍO!.

Todos, todos ellos ya están en la gloria del Señor. Este modesto “recordaris”, es un homenaje póstumo a cada uno de ellos, de su amigo que todavía sigue “En este Valle de Lágrimas”.

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