Carlos Falconí vivirá siempre en el corazón de Ayacucho

Carlos Falconí vivirá siempre en el corazón de Ayacucho
>Falleció el gran cantautor de la tragedia ayacuchana 
Juan Camborda  
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Si alguien sintió profundamente la tragedia del pueblo de Ayacucho y lo plasmó en música, ese fue Carlos Falconí Aramburu, quien, como los grandes hombres, partió en silencio y para no volver, sino a través de sus canciones y su voz, que siempre será el mejor ejemplo de la firmeza en los años duros, cuando las calles oscurecían, se despoblaban y sólo el ruido de las botas alarmaba a los perros en medio del silencio.

Fue siempre rebelde y contestatario. Tanto en la música como en su discurso previo a la presentación de sus canciones. Era como Arguedas, que había bebido la leche indígena y alimentado su mente con la ciencia occidental. De ahí, sus sentimientos y rebeldías. De ahí su solidaridad con los que sufrían de una represión que no respetaba fronteras ni géneros.

Amaba a Huamanga y a todo lo que significaba Ayacucho. Postrado en una cama del hospital, hace unos años en una entrevista que le hice para un trabajo de investigación dijo que el conflicto armado interno era un concurso nacional de locura, quién mataba más, quién era más genocida. Sin ninguna respuesta, ninguno del otro lado”.

También se refirió a una confrontación que tuvo con una miembro del MOVADEF, cuando en una reunión este dijo “la política es importante”, yo le dije, agregó Carlos “¿a qué política se refiere señor, a las barbaridades que uno y otro sector cometieron en mi tierra?” “El camino de mi pueblo es otro. Hablé porque estaba con el tiempo medido, comencé a entregar mi indignación porque estábamos perdiendo los ayacuchanos”.

Dejó plasmada la tragedia de Ayacucho en varias composiciones que las cantaba acompañado de su guitarra, en cuanta ceremonia había para recordar a las 70 mil víctimas del conflicto armado interno. Ahí entonaba “Ofrenda”, “Viva la Patria”, “Tanto amor, tanto infortunio”, “Tierra que duele”, “Aurora”, “Lejanía” y “Justicia punkupi suyasaq”, su úultima composición compuesta en el 2002. Su reconocimiento como cantautor se consolidó cuando ganó el premio “Urpicha de Plata” en el II Festival de Autores y Compositores Andinos.

Se inició cantando boleros

Como todo joven citadino de la década de los cincuenta y comienzos de los 60, el bolero era la música de moda, y Carlos Falconí no fue ajeno a esa corriente. Con Ernesto Camassi y Carlos Flores, conformó el Trío Ayacucho, donde fue la como segunda voz y segunda guitarra.

El trabajo de Carlos Falconí no se limitó a la creación, sino que además recopiló la tradición y el testimonio oral del pueblo, de los “nadies” como se dice actualmente a las poblaciones nativas, olvidadas y postergadas. 

Un maestro en el tallado de madera.

Casi desconocida es su afición a la talla de madera, una de sus pasiones que lo llevó en algún momento a dedicarse a este arte. Sus trabajos han sido reconocidos, pero el cantautor se impuso sobre el artesano.

Carlos Falconí también incursionó en el periodismo. Junto a Alberto Llanos y Alejandro Falconí y con el apoyo de Gloria Asparrent y Dante Rivas, editamos La Resistencia, un diario regional en aquel año difícil de 1978.

Ahí conformamos una familia que se reunía antes de que comience el toque de queda a las 10 de la noche, para preparar el diario, y lo terminábamos cuando se levantaba el toque de queda, es decir a las 5 de la mañana, para llevarlo presuroso al aeropuerto para que lo lleven a Lima donde lo imprimían y recoger a la vez el diario que nos traían desde esa ciudad.

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