¿Es Ayacucho un pueblo de izquierda? | Editorial

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Editorial
 
¿Es Ayacucho un pueblo de izquierda?
 

En el imaginario peruano, Ayacucho y casi toda la sierra sur del Perú está dominada por la izquierda. El conflicto armado interno, que tuvo como escenario principal la región de Ayacucho, avaló este prejuicio al extremo que ser ayacuchano en los años 80 y 90, era casi sinónimo de ser terruco.

Pero, si analizamos los resultados electorales de los últimos años, veremos un comportamiento sinuoso del electorado ayacuchano. Para las elecciones generales, en lo que va del siglo, los representantes de Ayacucho han sido de los extremos: de izquierda más radical del momento y de la extrema derecha, es decir del fujimorismo o personas sin mayor representación política, salvo excepciones.

Pero cuando analizamos a los gobiernos locales, nos damos con la sorpresa, que ese mismo electorado, que elige congresistas de izquierda, prefiere gobernadores y alcaldes de derecha, aun cuando se presenten como independientes e interesados sólo en el desarrollo de la región, la provincia o el distrito.

Una evaluación de todos los movimientos regionales está marcada por el oportunismo y el afán de utilizar a la política como un medio de vida y no como un servicio a la sociedad. Son, en el extremo, vientres de alquiler, para que una persona con suficiente dinero intente acceder al poder regional y disponer de los recursos de la región.

Esto es una perversión de la política y nos lleva nuevamente a lo que se ha planteado desde JORNADA en ediciones anteriores: la necesidad de la construcción de verdaderos partidos políticos en el país, modificando por supuesto esa ley de partidos políticos, que, en lugar de fomentar la construcción de organismos políticos, los convierte en negocios al exigirle cierta cantidad de firmas y comités a nivel nacional.

Los partidos políticos pueden y deben surgir desde las bases. Un partido político debería iniciar su construcción con un comité sin pretensiones de llamarse nacional, sino simplemente organizador y comenzar a trabajar desde los distritos, donde construya sus primeras bases, disputando el gobierno municipal. Su crecimiento será lento, con idearios entendibles por la población y metas muy claras.

Así nacieron los partidos que terminaron siendo luego partidos de masas. Nadie les pidió 500 mil firmas o 10 mil firmas, 50 comités distritales. El Apra y Acción Popular nacieron alrededor de líderes carismáticos, como Haya y Belaúnde, con capacidad de convocar a seguidores de sus idearios. Así también surgió el partido socialista, luego denominado comunista a la muerte de Mariátegui.

Hoy sucede todo lo contrario. Hay dueños de partidos, sin programas ni idearios, producto de la perversión de la política peruana heredada del fujimorismo. Es hora de dejar atrás este periodo anómalo y retomar la vida política seria, como un servicio a la sociedad.

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Modificado por última vez en Martes, 22/11/2022

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