Dar al César, lo que es del César | Editorial

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Dar al César, lo que es del César
 

El reconocimiento a quienes hacen obras en Ayacucho, sean por donaciones o canje de impuestos por obras, debe ser valorado en su verdadera magnitud, y más aún, si estas obras buscan recuperar espacios públicos de la ciudad.

El caso es la restauración y puesta en valor de la Alameda de la ciudad que ha tenido varios nombres: en una época se llamaba Alameda Bolognesi, porque ahí estaba el busto del héroe de Arica. Luego se le llamó Alameda Valdelirios en recuerdo de una familia de la aristocracia huamanguina.

La restauración no sólo será física, sino que conlleva el cambio de nombre, porque ahí se encuentran dos símbolos de la historia de Ayacucho: los arcos del Triunfo, el más antiguo, conmemorando la independencia de Ayacucho el 1 de noviembre –otros dicen el 4 de noviembre- de 1820. Al margen de las fechas, queda suelta una pregunta ¿Ayacucho celebró el bicentenario de su independencia? Sería una pregunta para hacérsela al alcalde que termina este 31 de diciembre su mandato.

Pero yendo al tema que nos interesa. La Alameda de la Independencia –hay que acostumbrarnos a llamarla así, es uno de los pocos espacios públicos que tiene Ayacucho y que se puede proyectar con un malecón utilizando las orillas del rio Alameda, que, si bien es cierto, la mayor parte del año está sin agua, eso no impide que sea un lugar de paseos para las familias huamanguinas, desde la Alameda hasta el Puente Pérez, el único que queda de la colonia, cuando por ese acueducto llegaba el agua que bebía la ciudad.

Como decimos en el titular, JORNADA reconoce el esfuerzo de las empresas privadas que, en alianza con la municipalidad de Huamanga, se han comprometido a recuperar este emblemático lugar de la historia de Ayacucho de Ayacucho.

Así, vaya el reconocimiento al Grupo AJE y a TGP, por financiar estos trabajos y a la fundación Piquimachay, que se encargará de la gerencia el proyecto.

La recuperación de este tipo de espacios públicos debería ser una constante de los gobiernos locales. Tenemos el caso del mirador del Cerro Acuchimay, escenario de la resistencia contra la invasión chilena en la guerra del pacífico.

Estamos a dos años del bicentenario de la Batalla de Ayacucho y es necesario que se ponga como agenda, casi única, para los nuevos alcaldes, tanto de la provincia como de los distros metropolitanos y de Quinua, las acciones que se van a tomar, desde ahora, para garantizar el éxito de la celebración de esta magna fecha.

 
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Modificado por última vez en Viernes, 16/09/2022

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