Una sola camiseta: La de Ayacucho | Editorial

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Editorial
 
Una sola camiseta: La de Ayacucho
 
Terminó el proceso electoral y está claro quiénes son los ganadores. Ni la soberbia de los triunfadores ni el resentimiento de los perdedores debe aflorar en este momento, porque necesitamos de los esfuerzos de todos para sacar Ayacucho de la ubicación en la que se encuentra como región –en los últimos lugares- y como ciudad, que carece de las condiciones básicas para una vida saludable.

Conociendo a los candidatos, por la experiencia de gestiones anteriores, es difícil que estos tiendan la mano a los otros aspirantes a gobernar la región y las provincias, pero es el momento de hacerlo. Estamos a dos años del Bicentenario de la Batalla de Ayacucho y se requiere de un equipo sólido, integrado por el gobierno regional y los gobiernos locales, especialmente el de Huamanga y Quinua, para realizar las actividades más importantes de esta fecha simbólica, no sólo de Ayacucho, sino de América del Sur.

Pero para que las autoridades electas cumplan con trabajar juntos, es necesaria la acción de los ciudadanos, que deben ejercer, valga la redundancia, su ciudadanía, es decir, ser actores de la construcción y desarrollo de la región, y convertir a la ciudad de Huamanga, en lo que siempre se aspiró: una ciudad acogedora, del buen vivir, por su excelente clima, su paisaje que debe recuperarse y el buen sentir de su gente.

Eso no depende de las autoridades, sino de las personas. Necesitamos desarrollar el “capital social”, no entendido como lo que invierten los empresarios para formar sociedades lucrativas, sino el “capital social” como se entiende desde las ciencias sociales: la sociedad organizada, consciente de sus obligaciones y derechos, fiscalizadora de sus autoridades y cumplidora con el rol que le compete.

Este capital social es tan valioso, porque tiene como base la identidad colectiva y la solidaridad entre sus miembros. Las sociedades que han demostrado tener una mejor organización social, es decir un mejor capital social, han sido capaces de enfrentar las situaciones de crisis, y ahora que se amenaza con una crisis global, es necesario comenzar a pensar en esa realidad futura.

Pero no sólo sirve para los momentos aciagos, el capital social constituido por las organizaciones de la sociedad civil, pueden dar iniciativas para que la celebración del Bicentenario de la Batalla de Ayacucho no sea, como lo fue el sesquicentenario, una actividad fundamentalmente militar.

Debemos recordar que fue la juventud de las colonias de América del Sur las que se convocaron y constituyeron el ejército libertador, el mismo que logró la victoria en la Pampa de Ayacucho. Y, un encuentro bolivariano de las juventudes en Ayacucho, sería el mejor homenaje a los que vieron nacer a nuestras repúblicas: los libertadores de la América del Sur.
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Modificado por última vez en Lunes, 03/10/2022

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