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jueves, febrero 29, 2024
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El carnaval rural: la expresión de la cultura viva de Ayacucho

Cuando el Instituto Nacional de Cultura declaró el carnaval ayacuchano como Patrimonio de la Cultura Viva del Perú, muchos pensaron solo en el carnaval “urbano”, el de los mistis y cholos que viven en la capital departamental: la ciudad de Huamanga.

Olvidaron que la ciudad capital está rodeada de comunidades, muchas de ellas producto de los acomodos territoriales y poblaciones, impuestos por los incas y durante los primeros años de la colonia.

Quienes somos y de dónde venimos.

En una de las intervenciones del antropólogo Fermín Rivera, criticó la militarización y los concursos en los que ha devenido el carnaval ayacuchano. Es más, indicó que no pueden concursar expresiones tan diferentes, ya que Ayacucho es la región más diversa en el país. Acá, precisó, tenemos huancas, quechuas, colcas, collas, aimaras, que viven en distintas comunidades, y en algunas de ellas, vecinas.

El turista quiere participar y no solo ver

Indicó que en Ayacucho existen más de 100 grupos étnicos. Cada uno tiene particularidades que las diferencian. Hacer competir culturas variadas, que se expresan en formas propias de cómo, cada una de ellas, celebra el carnaval, es un despropósito. Las culturas no concursan porque son diferentes.

Justamente el carnaval rural, como se le ha denominado al carnaval campesino, es una manifestación de la variedad de manifestaciones culturales propia de esta diversidad y en cada una de ellas, hay están las diferencias en la vestimenta, el tipo de sombrero, la música, las danzas y canciones.

Y esta es la mayor riqueza que tiene el carnaval ayacuchano, que ha merecido se considerada la cultura viva, que se mantiene pese a todos los intentos de reglamentarlo. Pero no debe entenderse como un concurso, sino debe ser un festival de danzas de carnaval.

Las municipalidades provinciales y las distritales, junto con la Dirección Descentralizada de Cultura de Ayacucho, y el sector privado, deberían tender a la organización de este tipo de festivales en estas fechas, en los distritos y las capitales de provincia.

El carnaval ayacuchano que es considerado patrimonio cultural vivo de la nación, no es el desfile de comparsas monocordes, que sale el sábado, domingo, lunes y martes de carnaval. La cultura viva, está en esas expresiones que diferencia una de otra comunidad, porque no tienen comparación, una comparsa de Vilcanchos, con una de Socos, para poner un ejemplo.

Además, de promover que los visitantes que llegan a Ayacucho, interesados en disfrutar de estas manifestaciones del carnaval ayacuchano, viajen hasta los lugares propios.
Ir a Huancapi, por ejemplo, para disfrutar del Pum Pim, sería una tarea del ministerio de Cultura y la Municipalidad de Fajardo.

 

El carnaval rural no se limita a las presentaciones que cada semana se realizan en la capital del departamento, la ciudad de Huamanga, en campos acondicionados y concursos. Por el contrario, deberían ser festivales, los ingresos para todas las comparsas y organizadores, y cada año promover el carnaval ayacuchano, que no se limita a los tres días de febrero, sino que se extiende a los meses de enero y febrero.

Además, el carnaval ya en la ciudad, es una fiesta de barrios, de familias. Es el desorden y el desorden no se reglamenta.
Las comparsas pueden -deben- salir a bailar en las calles, como mejor les parezca, si son familias, pobladores que vienen de distritos rurales, salir libremente a expresarse en las calles, sin sufrir ningún tipo de discriminación.

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