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F O L K L O R E “T R A T A N A K JU Y” | Opinión

Ernesto Camassi | Crónica
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En el Perú y probablemente en países donde se sigue hablando el “runasimi” podría seguir practicándose esta costumbre ancestral como en Huamanga, recordado como “Tratanakuy”.
Su traducción al español sería: insultarse u ofenderse. Veamos que nos dice la RAE, (Real Academia de la Lengua)) sobre insultos.
INSULTO: ofender a alguien, provocándolo, irritándolo, con palabras y acciones. También, ultrajar, agraviar, injuriar, denostar, etc. Es difícil determinar qué es un insulto y qué no lo es, convirtiéndose en delito si es una difamación o contra la dignidad de la persona aludida.
En los insultos o tipos de groserías en español como gilipollas, cabrón, hijo de puta, etc. son agravios que utilizan palaras consideradas como: Soez, procaz, crudo, grosero; que hacen alusión al conjunto de formas lingüísticas denominadas: “malas palabras”, sucias, picantes, palabrotas, etc. que se consideran inapropiadas, obscenas, indecentes; y que lo dicen “los mal hablados”. Todo lo dicho hasta aquí, “NO SON Insultos Graciosos” como un acto de desahogo como “El Tratanakuy” en runasimi.
Para emitir un “insulto gracioso” se tiene que usar más la imaginación y no soltar el primer improperio que se te pueda pasar por la cabeza.
-Dos insultos considerados graciosos en español:
– “Eres más tonto que correr con diarrea”.
– “Eres más vago que el sastre de Tarzán”
Los bilingües como este escribidor, haciendo una comparación con los “insultos en runasimi” que hemos escuchado desde la niñez, diríamos “Esto es un tojay”, (escupitajo), no tiene gracia.
Hurgando en nuestras fuentes sobre el tema, hemos encontrado datos muy interesantes que no podemos soslayar en esta “Crónica”.
1ro.- En el distrito de Ollantaytambo, provincia de Urubamba, Cusco; y solamente en la comunidad de PHIRI. Practican el tratanakuy con el nombre de “K’aminakuy”.
En nuestro quechua bautizado como “Ayacucho-Chanka”, no existe el sustantivo KAMI de donde deriva kaminakuy. Pero si existe KANI que traducimos como recriminar, llamar la atención y morder. En el mes de febrero practican esta costumbre que cosiste en “Lanzarse insultos, sin ofenderse” ese día “se muerden”. Se recriminan.
Siguiendo esta lógica el “Tratanakuy” debería llamarse “Kaninakuy”
2do.- Dos estudiantes de la Universidad Federico Froebel de nuestra ciudad, han escrito sobre el “Tratanakuy” con el título de: “Simbolismo y Control Social en Tratanakuy”.
La fuente que sustenta esta tesis es el espectáculo o bufonada que cada año, el 23 de junio, se escenifica en la antigua placita del distrito de San Juan Bautista y que el municipio paga a cada concursante.
El verdadero origen del “tratanakuy” es otro, no proviene de ningún concurso.
En la Huamanga antigua del siglo pasado, (experiencia personal), la mayoría de las casas de los barrios, fueron espaciosos, donde sembraban maíz, calabaza y hortalizas. Después de la cosecha quedaban hojas, tallos y hierba seca que juntaban, lo mismo que la ropa vieja que ya no servía para quemarlos la noche del 23 de junio. Decían “para calentar las rodillas de San Juan Bautista” porque ya empezaba el invierno.
Aprovechando estas fogatas, la gente joven de las casas vecinas comenzaban con el JUEGO DEL TRATANAKUY. ¡¡San Juan, Sa Juan, jamtachu, jamtachu nisurjanki…!! Seguía la chanza o broma al amigo o familiar que vivía al lado, quienes también respondían con igual gracia.
Esta costumbre podría ser el origen verdadero de esta costumbre o tradición del “Tratanakuy” en Huamanga. ¿kaninakuy?
El desparecido antropólogo y músico huamanguino Alejandro Vivanco Guerra, nos narra en su libro “Cien Temas Sobre el Folklore Peruano” esta misma tradición o costumbre, pero en otro escenario, que también podríamos considerarlo como su origen
Vivanco Guerra se remite a los Antiguos Niño Velay huamanguinos que ya no existen, se lo llevó la modernidad.
Las familias más tradicionales de nuestros barrios, armaban un altar para el Niño Dios en el salón más espacioso de la casa, donde esperaban a familiares y amigos para pasar la Noche Buena espectando la competencia de danzas y chanzas de “Huerajos”, danzantes y músicos contratados.
Los “Huerajos” fueron jóvenes espontáneos con mucha “chispa”, buenos danzantes de Navidad que mantenían su anonimato usando un “uyachuku”, (gorra de cara). Llegaban a la casa haciendo alharaca y media, burlándose de los asistentes, dueños de casa y músicos.
En ese instante comenzaba el “tratanakuy”, según la narración del maestro Vivanco, el arpista huamanguino de San Juan Bautista Román Quispe, tratado cariñosamente como “Opa Román” se enfrentaba con todos los “huerajos” que llegaban al “Niño velay”. Concluido este momento jocoso, recién comenzaba el “Atipanakuy” de danzas entre “huerajos” y danzantes contratados.
En los “Niño velay” de mi tía Victoria Ludeña de Sierra, en el puente de San Sebastián o el de mi otra tía Manonga Juscamaita de Ramos, en Uray Parroquia, fue mi lugar favorito, donde me pasaba toda la noche íntegra escuchando y gozando de esta linda costumbre que se ha extinguido, y solamente quedan recuerdos.
El espectáculo hechizo de San Juan Bautista es una mala copia de lo narrado aquí, donde los protagonistas suben al escenario a ganarse “su frejol” y no sirve como base para ningún estudio antropológico o sociológico.
HUERAJO: Opa Román, ¡jamtachu nisurjanki wakcha arrieropa wayaja
junjarusjan jina bolsa uya nispa!.
(“Oy Opa”; a ti te dicen que tienes la cara como la bolsa olvidada de un arriero pobre)
ROMÁN: upallahuay yau, ¡ jamtachu nisurjanki wakcha pampinopa
      estribon jina wikso hocico nispa!
(Oye, cállate. Y; a ti te dicen que tienes la quijada torcida como el
estribo torcido de un pampacangallino pobre)
En los “tratanakuy” de Navidad no se mencionaba a San Juan. Solamente en los tratanakuy del 23 de junio.
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