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miércoles, junio 19, 2024
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Nuestras guerras de a mentiritas… | Opinión

Andrés Solari | Palabras de un mudo
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Frecuentemente, nuestros medios de comunicación pública filtran noticias acerca de compras de maquinarias e instrumentos de guerra de altísimo valor monetario y tecnológico que realizan las fuerzas armadas latinoamericanas, entre ellas, Perú. Concentrémonos en lo que puede estar sucediendo en Perú. Utilizo el verbo “filtrar” porque, en principio, toda información de carácter bélico, por seguridad nacional, tiene la calificación de secreta, confidencial o reservada, lo cual es comprensible. Solo utilizaré como referencia básica lo que leo, veo o escucho en nuestros diferentes medios de información pública.

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(1) En primer lugar, siempre me ha sorprendido, comparativamente y proporcionalmente, la inmensidad de dicha inversión bélica por países como el nuestro teniendo tantas falencias sociales, políticas y de inversión productiva y tecnológica. Esta contradicción ciudadana y estatal reclama una inteligencia ciudadana y estatal concertada para generar empleos formales permanentes en el sector privado y mejoras tecnológicas e interconexión con criterios masivos de planificación nacional, regional y local. Inversiones públicas y privadas que permitan ir concretando políticas orientadas al bienestar solidario y colectivo, desde una inteligente orientación estatal.

¿Desigualdad social? | Opinión

(2) Quienes justifican esa inversión bélica se acogen al concepto de Defensa Nacional, entendida para afrontar conflictos entre dos o más países, generalmente vecinos, y tendríamos que estar preparados bélicamente. No cuestiono ese entendimiento, pero tampoco estoy plenamente convencido de una amenaza bélica entre nuestros países dado el avance cultural, diplomático y material que han tenido los países latinoamericanos en los últimos 60 años. Aquello podría permitirnos cuestionar las posibilidades de una guerra exterior entre estos países. ¿Por qué no enunciar, ahora, que las guerras que amenazan la defensa nacional en verdad son de naturaleza interna? Ello está reflejado en la magnitud problemática política, social, económica y cultural que cada país hermano y el nuestro afrontan actualmente en su interno.

Desprotección en el retiro y la vejez | Opinión

Así las cosas, sin desmerecer para nada a nuestras sagradas fuerzas armadas y policiales, estamos obligados a repensar o enfocar el concepto Defensa Nacional en función del Estado de Derecho Nacional e Internacional que abrigue esperanzas de pacificación con progreso y bienestar colectivo en Latinoamérica. No soy de los que se inclinan por un desarme inmediato y radical, pero sí me percato de que el costo de cada tanque de guerra y otros “juguetitos bélicos” que usualmente compramos ya son obsoletos en la visión de guerra moderna que hoy tienen los países desarrollados. Ellos sí cuentan con armamentos que producen devastadoras hecatombes, de las cuales somos testigos (casos Rusia, Ucrania, Mundo Árabe, Israel, etc.). Eso, sin mencionar las exhibiciones coercitivas de poderío y teledirigidos nucleares bélicos que poseen EE.UU., China, Corea del Norte, etc. La bomba atómica lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945 ya fue un preaviso al mundo sobre los horrores de una guerra moderna. Haga sus comparaciones con el actual poderío militar latinoamericano y saque sus conclusiones.

Un grueso de nuestros gastos militares latinoamericanos está postergando indefinidamente nuestro desarrollo humano colectivo, la conexión vial y satelital, entre otros beneficios solidariamente colectivos y de progreso o desarrollo de poblados de nuestras serranías y selvas, por decir algo urgente; para la propia defensa nacional y estratégica pacificación hacia el desarrollo sostenible peruano y de nuestros países aledaños. Eso está impidiéndonos reforzar nuestro empoderamiento político en el concierto de países del mundo. El artículo 163° de nuestra Constitución señala:

“…El Estado garantiza la seguridad de la Nación mediante el Sistema de Defensa Nacional. La Defensa Nacional es integral y permanente. Se desarrolla en los ámbitos INTERNO y EXTERNO. Toda persona natural o jurídica está obligada a participar en la Defensa Nacional, de conformidad con la ley…”.20

Entiendo que Defensa Nacional es un conjunto de principios humanos, normas, procedimientos, técnicas, instrumentos y elementos de Estado para garantizar la seguridad nacional (interna y externa) afirmando los derechos fundamentales y el estado constitucional de Derecho en el marco de una gestión pública moderna y eficaz de intereses nacionales para el bienestar común y el respeto a los DDHH.

Entonces, como lógica interpretación, debiéramos entender que primero está la guerra contra todos esos factores nacionales internos que atentan contra nuestra seguridad interna, o defensa nacional interna, traducida esta en el fortalecimiento de un bienestar económico, social y cultural, sin discriminaciones o desigualdades en todo nuestro territorio y para ello no necesitamos instrumentos bélicos sino inteligencia solidaria; política honesta; inversión pública y privada estratégicas y dirigencias políticas concertadoras, honestas y capaces.

La pobreza incompleta | Opinión

Lo estratégicamente importante para la defensa nacional es que en cada elección los sufragantes voten con el corazón convencido de que su voto es producto de una reflexión o discernimiento ciudadano, que es lo que realmente necesitamos construir para ir logrando bienestar colectivo y fortaleza como nación en el corto, mediano y largo plazo.

Hay que ir ya construyendo esa visión para exigirles a los próximos candidatos la seriedad y madurez del caso necesario (la fecha de elecciones, aún incierta, se acerca cada vez más). ¿Cómo va Ayacucho con este tema? ¿Están construyendo o promoviendo realmente nuestro Ejecutivo y Legislativo Regional ese mandato legal de fortalecimiento ciudadano e institucional que pueda mejorar, llegado el momento, la calidad moral y de capacidades con visión democrática, estratégica y solidarias necesarias en cada proceso electoral?

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