ilustres huéspedes, por el tratamiento bárbaro a los prisioneros e incluso por sangrientos tiroteos. Algunas de estas prisiones extremas fueron y son: Hỏa Lò (Vietnam), Port Arthur (Australia), Tuol Sleng (Camboya), Castillo de Elmina ( Ghana), Robben Island (Sudáfrica), Isla de Gorea (Senegal), Castillo de If (Francia), Isla del Diablo (Guayana Francesa), Torre de Londres (Inglaterra), Alcatraz, San Francisco (Estados Unidos), San Juan de Lurigancho (Perú), Petak (Rusia), La Sabaneta (Venezuela), ADX Florence (Estados Unidos), Campo 22 (Corea del Norte), Carandirú (Brasil), Bang Kwang (Tailandia), Diyarbaki (Turquía) y Gitarama (Ruanda)
Pero hoy toca hablar de Guantánamo, la prisión USA de máxima seguridad ubicada en la base militar estadounidense de la Bahía de Guantánamo en Cuba. Apropósito, este martes se cumplió 20 años de la llegada de los primeros prisioneros al centro de detención.
Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, el Gobierno de los Estados Unidos emprendió, con el apoyo de Gran Bretaña, una acción militar contra el Gobierno afgano, dirigido por islámicos Talibanes y sospechoso de haber proporcionado apoyo logístico y económico a la organización terrorista “Al-Qaeda”, cuyo líder Osama Bin-Laden ha reivindicado en numerosas ocasiones la responsabilidad por los ataques de 2001.
A partir del 11 de enero de 2002, los prisioneros fueron internados en la base militar estadounidense de Guantánamo. Aunque en su mayor parte habían sido capturados en Afganistán, también se ha acreditado la presencia de individuos detenidos en contextos totalmente independientes del conflicto afgano, como Pakistán, Bosnia-Herzegovina, e incluso Zambia y Gambia. En otoño de 2003, el número de detenidos en la estructura “Camp Delta” de Guantánamo, que fue construida en sustitución del primer y provisional complejo de detenciones, Camp X-Ray, con un coste de 9,7 millones de dólares, ascendía a 680 prisioneros, de 42 nacionalidades y 19 lenguas distintas, si bien la capacidad de la cárcel permitía acoger más de 2 mil detenidos.
“El tipo de personas detenidas en Guantánamo incluye a terroristas, guardaespaldas de Osama Bin Laden, fabricantes de explosivos, financieros, terroristas suicidas. No son criminales comunes, son asesinos determinados, son lo peor de lo peor”, dijo en junio de 2005 el entonces secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld.
Con el transcurso de los años, el número de prisioneros ha sufrido variaciones considerables debido a que surgieron dudas sobre quiénes eran los reos y bajo qué condiciones habían sido capturados: según las informaciones del Gobierno de los Estados Unidos, a fecha de 21 de octubre de 2005, Guantánamo acogía unos 520, mientras que desde enero de 2002 hasta el 26 de septiembre de 2005, habrían sido transferidos 264, 68 de los cuales habrían sido confiados a otros gobiernos nacionales, entre los que se encuentran Pakistán, la Federación Rusa, Marruecos, Reino Unido y Arabia Saudí. Es por ello que el número de presos se fue reduciendo drásticamente. Más de 500 fueron liberados o transferidos durante la Administración de George W. Bush, otros 197 en el Gobierno de Barack Obama.
Además de las dudas, se repitieron diversas irregularidades de manera constante, como las denuncias de torturas, calificadas por el Pentágono como “técnicas de interrogación mejoradas”. Prácticas que incluían la depravación del sueño, la exposición al frío o al calor extremo, alimentación forzosa por sondas nasales, o la infame técnica conocida como “waterboarding” donde se ahogaba al interrogado.
En la actualidad hay 39 reos en esa prisión, cinco de ellos acusados de estar detrás de los atentados del 11-S y que aún están esperando juicio. Quienes son conocidos como “prisioneros eternos” porque EE.UU. clama que puede retenerlos para siempre sin juicio. No se aprueba su liberación tampoco. Son personas que EE.UU. asegura que los puede retener para siempre. La prisión de Guantánamo es una aberración moral, legal y ética. Guantánamo se debería cerrar en absoluto, en un país que asegura ser un Estado de derecho.



