Éstas, a lo largo de la historia han ido cambiando, evolucionando, adaptándose y recreándose de acuerdo a lo que viene pasando en cada lugar, territorio.
“Hay un momento en que nuestra sociedad ha vivido en cuanto a diferencias sociales, género, etnia. Dentro de eso, el carnaval es un instrumento para subvertir el orden, es una oportunidad para expresar, hacer eso que llama catarsis”, dijo el representante del Colegio de Antropólogos de Ayacucho, Gabriel Gómez Tineo.
Tineo dio a conocer que, para el caso ayacuchano, el carnaval de alguna manera se convierte en instrumento político que permite que las personas puedan exponer una problemática, social, crisis, una necesidad.
“Un ejemplo de ello es Waswantu, un espacio donde hay un concurso de composición de coplas y te exponen la problemática de la juventud, violencia de género, corrupción y otros”, expuso.
“Sin embargo, en el caso ayacuchano que acabamos de pasar por un periodo de violencia, pocas comparsas han evidenciado este tema”. agregó.
Al respecto, Tineo se dirigió a los representantes de las comparsas ayacuchanas y señaló que “es importante utilizar las coplas del carnaval para evidenciar las problemáticas que venimos atravesando como sociedad”.
Asimismo, refirió que hace años, “en algunas coplas se podía evidenciar la violencia, la discriminación, la marginación”.
Pero, con el pasar del tiempo, aún se escuchan coplas que promueven la violencia de género o el abuso sexual. Al respecto, expresó que, “hay que ser muy responsables al componer las coplas”.
“El carnaval debería ser una herramienta que aporte al buen vivir, al desarrollo de la sociedad y a una propuesta ciudadana de inclusión y respeto”, agregó el representante del Colegio de Antropólogos.



