La quema de los pastizales, al igual que la roza en la selva alta, son prácticas que han introducido los colonos, y en muchas zonas de la sierra, el latifundismo que introdujo el ganado vacuno para leche y carne y el ovino para explotar la lana y carne.
En lugares como Tocto, donde no se reemplazó el ichu por pastos cultivados, los campesinos que han dejado de ser criadores de llamas y alpacas, no le encuentran utilidad a este pasto alto andino, porque el ichu es el alimento de las llamas y en menor medida de las alpacas, que ya no tienen.
El racismo y la segregación contra la población indígena en nuestro país, y especialmente en Ayacucho ha expulsado a los ganaderos de llamas y alpacas a las punas. Y, no sólo se segregó a los hombres y mujeres quechuas y aimaras, sino a su ganado.
Pero es tiempo de volver los ojos a la historia, y especialmente en nuestro país, donde los estudios demuestran que la carne de llama y alpaca, son de las mejores en el mundo, por su alto contenido proteico y ser bajas en grasas dañinas.
Instalar ganadería de camélidos sudamericanos en Tocto no colisiona con la ganadería lechera, que seguiría utilizando los llanos para pastos cultivados y en las lomas se criarían las llamas y alpacas.
Si a esto se agrega la recuperación del pasto seco de la puna, para la techumbre de las casas construidas sobre los 3 mil 500 metros, daríamos a los pobladores viviendas que recuperarían el paisaje propio de esas zonas, antes de que introduzcan la calamina.
Además, serían viviendas mucho más abrigadas de noche y frescas de día. Admiramos los peruanos a los países más desarrollados y olvidamos que en esos países se mantienen sus tradiciones mejor que entre nosotros.
La Universidad de Huamanga, especialmente las escuelas de Ingeniería Civil e Ingeniería agrícola debería ver y diseñar viviendas que sean funcionales en las zonas alto andinas de la región, que utilicen recursos de la zona, entre otras, el ichu, como paja para cubrir el techo de las viviendas,
Basta de señalar a los pobladores como responsables de los incendios. Estos estarán mientras no encuentren utilidad para ese pasto alto andino, alimento de las llamas y alpacas y utilizado sabiamente por los antiguos peruanos para el techado de sus viviendas en la sierra.



