Con la entrega de credenciales a los futuros senadores y diputados y en los próximos días la credencial a Keiko Fujimori como presidente del Perú, «parece que todo ya esta consumado». Se inician 5 años de fujimorato, que como sabemos, por las propias declaraciones de la virtual jefe de estado, será de mano dura.
Mano dura especialmente contra la oposición a su gobierno, se entiende, porque para combatir a la delincuencia no se necesita mano dura, sino que la policía tenga los recursos para se cumplan las leyes y se persiga a los delincuentes, sean de cuello blanco o del sicariato.
La democracia se entiende que es un estado donde el gobierno tiene varios contrapesos, porque no se sustenta en el control de los otros dos poderes por el poder ejecutivo -o como sucede ahora, cuando el congreso controla y se impone a la mala, sobre el ejecutivo y el poder judicial.
Para entender como será el gobierno de Keiko Fujimori, será suficiente evaluar como actuó cuando fue mayoría en el congreso durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski y una parte del gobierno de Martín Vizcarra. Una oposición cerrada, que incluso se oponía a obras en beneficio de miles de familias, por simple oposición a PPK.
También es necesario entender que en la actualidad el fujimorismo está en el gobierno a través del congreso. El presidente de este poder del Estado está presidido por Fernando Rospigliosi, que acostumbra tomarse fotos con los altos mandos de las Fuerzas Armadas y de la policía nacional, que nos recuerdan el comportamiento de Vladimiro Montesinos.
En este panorama, es saludable para la democracia, que las organizaciones políticas democráticas, Juntos por el Perú, Ahora Nación y Obras, a través de sus dirigentes máximos han señalado su compromiso de constituir una alianza para enfrentar los intentos autoritarios del fujimorismo.
La defensa de la democracia se hace indispensable en la situación, para evitar un copamiento de todas las instituciones públicas por Fuerza Popular. Conocemos como actuó el fujimorismo en la década de los 90, y por tanto no puede sorprender a las organizaciones democráticas en las condiciones actuales. frente a los intentos autoritarios del fujimorismo.
La elección de la junta directiva del senado y de la cámara de diputados será un momento crucial. La extrema derecha tiene 30 votos en el senado y las fuerzas democráticas, incluyendo en este campo al partido del Buen gobierno, igual número de senadores. ¿Será posible una negociación para una mesa directiva plural?
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