Desde Alianza para el Progreso hasta Avanza País, pasando por Fuerza Popular y Renovación Popular, todos reaccionaron como si hablar de nacionalización o estatización sería practica exclusiva de los “comunistas”.
En Chile, las minas de cobre estatizadas por Salvador Allende siguen administradas por la empresa estatal Codelco y nadie en su sano juicio calificaría a Augusto Pinochet de comunista, como tampoco lo fue Carlos Andrés Pérez que nacionalizó el petróleo venezolano y muchos otros presidentes -todos ellos en gobiernos capitalistas- que nacionalizaron las empresas que explotaban recursos y servicios considerados “estratégicos”.
Así que hablar de renegociar o nacionalizar no debe generar ningún tipo de controversia, salvo en las condiciones tan peculiares que vive el país en estos primeros dos meses de gobierno de Pedro Castillo, arrinconado contra las cuerdas, por la derecha que controla el congreso y el propio partido que lo llevó al poder.
Las declaraciones del primer ministro demostrarían que las relaciones, entre el gobierno y el partido, parece que no van del todo bien, pese a las fotos para el consumo de sus seguidores, donde se ve al presidente junto a Vladimir Cerrón y Guido Bellido.
Porque estas afirmaciones se dan, justamente a la vuelta del presidente de su viaje a Estados Unidos donde dio tres mensajes: uno en la OEA, otro en las Naciones Unidas y un tercero ante un grupo de empresarios. En todas señaló que no está entre sus prioridades estatizaciones ni expropiaciones, y más bien convocó a la inversión privada en el Perú.
En pocas palabras, Bellido desautoriza públicamente al presidente Castillo, le recuerda la plataforma de Perú Libre y lo emplazó señalando que ningún gobierno del pueblo puede retroceder en ello. Con esta frase, lo obliga a pronunciarse sobre este tema.
Y la respuesta ha sido del mismo nivel de desautorización: cualquier renegociación se dará con respeto irrestricto al estado de derecho y velando los intereses nacionales, con la participación de las partes involucradas y no de manera unilateral.
Quienes se han beneficiado de esta pugna, y buscan sacar provecho son los partidos de la ultraderecha. Fuerza Popular, como si alguna vez le hubiera preocupado el Estado de Derecho al fujimorismo, señaló que la renegociación es un atentado a la seguridad jurídica en el Perú ¿Y el golpe del 5 de abril y el grupo Colina?. Su aliado Renovación Popular piensa que incluso la alternativa es la censura de Bellido.



