Venida a menos la profesión durante la década infame del gobierno de Alberto Fujimori, quien, junto con su cómplice Vladimiro Montesinos, impulsó a la prensa “chicha”, eliminó con la nefasta Ley N° “Ley Torres y Torres Lara”, la obligatoriedad de ser profesional o colegiado para ejercer la profesión de periodismo.
La no elección de la hija del sátrapa japonés -que hoy descansa en una cárcel dorada- ha librado al Perú de repetir ese periodismo de albañal, que retornó durante la campaña electoral, especialmente en la segunda vuelta, a través de los grupos hegemónicos mediáticos que controlan la prensa escrita, así como la televisión y la radio.
Pero está presente. Se ha leído, escuchado y visto y quieren capturar la conducción del colegio de periodistas, para ponerlo al servicio de esta cúpula corrupta que saqueo el país, como lo hizo en los años 90.
En ese periodo y hasta la actualidad ha sido el periodismo de provincias, el mismo que durante los años de la dictadura y pese a las amenazas, detenciones y clausura de sus medios, denunció todos los casos de la corrupción fujimorista. Es un periodismo que ha mantenido los principios éticos durante la campaña electoral, desmintiendo en muchos casos, las noticias falsas de los diarios, programas radiales y noticieros de televisión, que supuestamente “dicen la verdad”.
Es en esa lógica, que los periodistas de provincias, con el respaldo de probados de periodistas de Lima, cuya honestidad está fuera de toda duda, han decidido conformar una lista para este proceso electoral, llevando como candidato a Decano del Consejo Nacional del Colegio de Periodistas al periodista piurano Mauro Vega Carmen.
Sabemos que hay intereses y poderes atrás de quienes quieren permanecer al mando del colegio, para hacer campañas a favor de personas que han hecho daño a la profesión de periodistas, como fue la apología a una parlamentaria del fujimorismo en la revista institucional del colegio de Lima.
La vida social es de por si un péndulo, entre confrontación y consensos, de quienes vivimos en una sociedad. Lo ideal son los consensos, pero eso no es posible porque, en determinados momentos, las confrontaciones programáticas y los intereses subalternos -que se esconden bajo la manga- afloran y hay que deslindar posiciones.
Desde JORNADA, que deberíamos permanecer neutrales en este proceso electoral, no podemos dejar de señalar que existen, en una de las listas aspiran a la al Consejo Directivo Nacional- personas que encajan, en lo que alguna vez dijo Luis Miro Quesada: ejercen el más vil de los oficios.
Para terminar, tres frases del gran maestro Ryszard Kapuscinski, que nos hagan reflexionar antes de emitir nuestro voto: “Los cínicos no sirven para este oficio”, “Para ser periodista hay que ser buena persona ante todo”, y “Todo periodista es un historiador”.



