La presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, dio la mañana de este sábado unas cuestionadas declaraciones durante su participación en una actividad en Piura.
La señora Alva dice que la frase del congreso es blancos e indios unidos. La palabra indio, como despectivo a la población originaria, era propia de los gamonales serranos. El discurso de la señora Alva, de cabello rubio y evidentemente “blanca”, se refiere a los indios, y nos recuerda esas frases anacrónicas ya superadas, de las razas inferiores, utilizadas para justificar los genocidios de los europeos “blancos” en sus colonias, de América, Asía, Oceanía y África.
La otra muestra de racismo es la que ha llevado a un canal de televisión nacional, de calificar de secuestradores, rateros y otros delitos más a las rondas campesinas de Cajamarca y responsabilizando indirectamente al presidente de la república y al primer ministro de incentivar estos actos de los ronderos.
Hubo periodistas que se hicieron coro de inmediato, sin escuchar la versión de los ronderos. Una periodista, dijo que el Perú sólo el poder judicial puede retener a una persona. Es lamentable, porque desconoce que la Constitución Peruana señala en el Artículo 149 que “Las autoridades de las Comunidades Campesinas y Nativas, con el apoyo de las Rondas Campesinas, pueden ejercer las funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial de conformidad con el derecho consuetudinario…”.
La versión que han dado los dirigentes de la ronda campesina de Las Palmas, desmiente la versión que han dado los periodistas. Niegan el supuesto “secuestro” y “robo” de sus equipos. Ellos han sido entrevistados por varios medios nacionales y por la Red de Radios Regionales, señalando que los periodistas llegaron al atardecer, y sin identificarse ante las autoridades, comenzaron a querer entrevistar a las personas que estaban en la calle, lo que causó temor entre la comunidad.
Por eso intervinieron los ronderos y se negaron a identificarse ante ellos, por lo que se tuvo que esperar a que llegue el alcalde de Chiquían. Los ronderos ante la duda de que eran realmente reporteros de un canal de televisión, les pidieron una prueba y ese es el manifiesto que leyó el reportero de Cuarto Poder, escrito por él, sin que nadie le haya dictado el contenido.
Con respecto a las cámaras, fue iniciativa de los periodistas de dejarlas allí, y que volverían a recogerlas.



