En Europa, un verano extremadamente caluroso, con temperaturas que en algunas regiones de España, Italia y Grecia alcanzaron los 50 grados celsius, que causaron incendios en los bosques. La falta de lluvias ha bajado el caudal de los ríos a niveles mínimos, muchos de ellos han dejado de ser navegables, como el Rin, el Sena y el Danubio.
¿Puede esta sequía afectarnos de la misma manera a los países del sur? No es que seamos pesimistas, pero parece que a nivel global nos enfrentamos de un nuevo clima. El nivel del mar, según se ha reportado ya subió tres pulgadas a causa de la pérdida de glaciares en el polo norte, y esto puede ser mayor que el hemisferio sur sufre una ola de calor y carencia de lluvias en la primavera que comienza este 24 de setiembre y en el verano que se inicia en diciembre.
El Perú esta considerado entre los países con mayor probabilidad de sufrir serias consecuencias con el calentamiento global. Temperaturas como las que ha sufrido el hemisferio norte, puede generar la pérdida de los pocos glaciares que aún se mantienen. La falta de lluvias, puede causar una severa sequía tanto en los valles interandinos como en la costa, por la baja del caudal de los ríos.
Pero lo más serio, es que la destrucción de la selva amazónica por la las empresas transnacionales para convertir los bosques en terrenos para la producción de soya, palma aceitera y pastizales para el ganado, puede convertir a la Amazonía en una sabana.
No es un problema de poca importancia. Y no esperemos que el gobierno nacional declare en emergencia a la agricultura, la ganadería y el consumo de agua en las ciudades, como han tenido que hacer en algunos países, como Inglaterra, algo impensable hace una década.
Es necesario que los gobiernos locales y las gobernaciones regionales, en este caso, la gobernación de Ayacucho, y la que va asumir el gobierno el 2 de enero, ya tengan previsto medidas para enfrentar un cambio climático como el que ha vivido el hemisferio norte.



