La fiscalía y la dirección regional agraria deben desplegar una investigación seria para dar con los responsables de estos incendios forestales, que se han detectado en varias provincias de la región. Ya es tiempo de que se sancione a quienes tienen la costumbre de hacer estas “quemas” en los pastizales, que llegan incluso a afectar plantaciones de árboles, en especial eucaliptos y pinos.
Por la ubicación de estos incendios forestales, no debe ser muy complicado que las autoridades ubiquen a los responsables. Es importante no sólo aplicar las sanciones, sino que a través de la dirección agraria se explique a los pobladores de algunas zonas rurales, que la quema de los pastizales no sólo destruye la flora, sino que también atenta contra los animales silvestres, muchos de ellos, en peligro de extinción.
Lo que llama la atención es la temporada en que se han realizado estos incendios forestales. Casi nunca se han perpetrado en los meses de primavera, ya que estamos cerca de la temporada de lluvias. En años anteriores, la quema de los pastos se realizaba entre los meses de junio y julio, y no en octubre.
Pero lo importante es el trabajo de extensión que deben realizar, tanto la dirección regional agraria, como los sectores de educación y salud, en el campo que les corresponde. De hecho, el más importante es el sector agrario que debe explicar y generar consciencia entre los pobladores rurales de lo perjudicial que es la quema de los pastizales.
Desde el campo de la educación, los profesores deben enseñar a los estudiantes el daño que causa a la naturaleza la quema de los pastos en la temporada seca. Una educación que respete el medio ambiente debe ser fundamental en los centros educativos, junto con actividades, como la siembra de árboles en coordinación con otras instituciones del estado.
En cuanto a salud, la quema de los pastos y bosques genera gran cantidad de humo que afecta a los pobladores de las zonas rurales. El humo que es respirado daña los pulmones, especialmente de los niños y niñas y afecta con mayor incidencia en los adultos mayores.
No es un problema que se limita a reprimir a quienes hacen uso de esta costumbre de quemar los pastos, ocasionando incendios forestales. También es necesario una cultura de respeto del medio ambiente.



