Agripino Huamán Palomino, con más de 50 años de experiencia en el rubro de la filigrana, logró preservar este arte ancestral, que enfrenta la amenaza de la extinción.
El maestro se dedica a la creación de joyas únicas en filigrana y plata. Especializado en trabajos tridimensionales, elabora una variedad de piezas que incluyen aretes, pulseras y prendedores, todos ellos inspirados en la iconografía huamanguina.
Utilizando herramientas tradicionales y sin intervención de maquinaria, enfatiza la importancia de mantener la autenticidad en cada una de sus creaciones. Para él, la originalidad y la tradición son pilares fundamentales que no deben perderse en el proceso de producción artesanal.
Desde su adolescencia, Agripino inició su trayectoria artística en el Centro Artesanal de Ayacucho, ahora conocido como Centro de Educación Técnico Productivo Joaquín López Antay (CETPRO), bajo la tutela de su mentor, Godofredo Calderón.
A lo largo de los años, perfeccionó sus habilidades a través de diversos talleres y capacitaciones.
Impulsado por su pasión por revivir esta antigua técnica, Agripino buscó innovar las técnicas tradicionales en su taller “Hoyería Huaqui”. Entre sus innovaciones se encuentra la creación de un telar a pedal para tejer minuciosamente hilos de plata, así como la introducción de una técnica inspirada en las telarañas.
En 1973, logra el primer lugar en una exposición en Cusco, además del reconocimiento como Gran Maestro de la región. En el 2015 fue galardonado con el Premio Presidente de la República por su destacada labor en el campo de la artesanía.
A pesar de sus avances, Agripino lamenta la preferencia del público por la joyería fabricada con tecnología en lugar de productos artesanales hechos a mano.
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En 2019, Agripino publicó su libro “La Joyería y Filigrana de Plata en Ayacucho”, una obra que no solo narra sus experiencias a lo largo de su carrera, sino que también profundiza en los orígenes de su taller y presenta su extenso portafolio de obras y reconocimientos.
Agripino Huamán, pide a los ayacuchanos y público en general consumir productos locales y valorar el arte de la filigrana; asimismo, insta a las autoridades a prestar atención al patrimonio cultural de la región. Entre sus peticiones, solicita apoyo económico y capacitación para preservar y promover este arte ancestral.
Su taller se encuentra ubicado en Jr. Sucre 353, referencia al costado del Colegio de Abogados.



