A más de 4.400 metros de altitud, en las punas de Apongo, provincia de Fajardo, el maestro artesano Freddy Meza Huyhua ha convertido la fibra de vicuña en una oportunidad para preservar la tradición andina y generar valor agregado desde Ayacucho.
Integrante de la Asociación de Criadores de Vicuñas de Apongo desde 2004, Meza impulsa un modelo que combina conservación de la especie, saberes ancestrales y producción artesanal. Su objetivo es transformar localmente una de las fibras más finas y exclusivas del mundo, cuya mayor parte aún se exporta como materia prima.
A través del taller Wari Ayllu, el artesano elabora chalinas, sombreros, paños finos y tejidos que destacan por el uso de tonalidades naturales de la fibra de vicuña y técnicas tradicionales transmitidas entre generaciones.
El proceso comienza con el tradicional chaccu, práctica ancestral de captura y esquila sostenible de vicuñas, y continúa con el hilado, tejido y acabado artesanal de cada pieza.
Para Freddy Meza, la artesanía representa mucho más que una actividad económica. Es una herramienta para conservar conocimientos ancestrales, fortalecer la identidad cultural y demostrar que los productos hechos a mano pueden competir en mercados cada vez más exigentes.
Su experiencia refleja cómo las comunidades altoandinas de Ayacucho buscan abrirse paso en nuevos mercados sin perder el vínculo histórico que mantienen con la vicuña, símbolo de biodiversidad y patrimonio cultural de los Andes.
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