Proveniente de Sucre, el maestro artesano Ruperto Salazar comparte su pasión por un arte que ha resistido el paso del tiempo, pero que está en peligro de desaparecer: la elaboración de productos a partir del cuerno de toro. Con más de 20 años de experiencia, Salazar ha dedicado su vida a rescatar esta tradición, creando piezas únicas que no solo conservan el saber ancestral, sino que también ofrecen un toque práctico y saludable.

“Este arte está tratando de rescatar porque ya está desapareciendo, esta extinción”, afirma Salazar quien lleva años elaborando artículos utilitarios como cucharitas, mieleras, calzadores, copas y hasta púas para guitarra.

Todo realizado con cuerno de toro, un material completamente natural y libre de químicos. “Es muy saludable, no tiene ningún componente químico en su elaboración”, destaca el artesano, quien subraya también la versatilidad del cacho de toro, que puede ser usado en una amplia variedad de productos.

Para trabajar este material, el proceso es largo y minucioso. “El cacho de toro es rústico, y para poder elaborarlo, primero lo corto, lo abro en dos y lo mando a la prensa para sacar láminas”, explica Salazar. Luego, el material se estira y se pule, a menudo utilizando herramientas finas como las de un joyero. Este arduo proceso es algo que Salazar aprendió por sí mismo, sin la ayuda de un maestro, lo que hace que su trabajo sea aún más valioso, pues ha logrado mantener viva una tradición que, de otro modo, podría haberse perdido.

En su stand, que está ubicado en la feria de la plaza mayor de momento frente al portal Independencia, Salazar presenta una variedad de productos, desde azucareras y mieleras hasta delicados aretes.

“Todo lo que hago con cacho de toro es artesanal, no es plástico ni producto sintético. No quema el cabello ni pierde su valor con el uso”, asegura, haciendo hincapié en las ventajas de los productos naturales frente a los artículos industriales.

El artesano también se dedica a la creación de piezas con inspiración colonial, como peinetas, y busca constantemente innovar, rescatando técnicas antiguas y coloniales para adaptarlas a las necesidades actuales. “Soy un bisutero que trabaja con cacho de toro. Incluso, un ecuatoriano me enseñó a hacer aretes con este material”, comenta Salazar, quien sigue aprendiendo y experimentando con nuevas formas de aplicar esta técnica milenaria.

La invitación está hecha para todos los interesados en conocer y llevarse una de estas piezas únicas. “Estamos en la feria hasta el 5 de diciembre, y quiero invitar a todo el público de Ayacucho y de otros lugares para que vengan a ver mi trabajo”, concluye Salazar, quien ve en esta feria una oportunidad para seguir difundiendo y preservando el arte del cacho de toro, un tesoro cultural que, según él, debería ser más valorado por las nuevas generaciones.

El maestro está ubicado en el stand número 15, ubicado frente al portal Independencia, y está abierta al público hasta el 5 de diciembre.