La obra del colegio Los Libertadores, ubicada en el distrito de Ayacucho, sigue generando incertidumbre. Según el portal Infobras de la Contraloría General de la República, la construcción registra un avance físico real del 38.7 %, pese a que su ejecución inició el 12 de enero de 2023 con un plazo de entrega de 18 meses, es decir, en mayo de 2024. Sin embargo, tras varias ampliaciones, se proyectó su finalización para julio de 2024, fecha que tampoco se cumplió. A la fecha, enero de 2025, los trabajos continúan sin una fecha clara de culminación.
La construcción de este centro educativo, que beneficiará a más de 2000 estudiantes, inició con un presupuesto de 39 millones de soles. No obstante, el costo ha aumentado a más de 51.3 millones, de los cuales se ha aprobado un presupuesto de 41.8 millones, según el portal. Pese a este incremento financiero, el avance físico se mantiene rezagado, lo que ha generado cuestionamientos sobre la eficiencia de la administración regional encargada de la obra.
Durante un recorrido por la obra, se observó que la estructura del sector de secundaria muestra un nivel de avance considerable, pero la zona destinada al nivel primario sigue en construcción, evidenciando el retraso. Según el último informe de noviembre de 2024, la ejecución financiera alcanzó el 48.8 %, lo que llama la atención respecto a la disparidad entre el gasto realizado y el progreso físico de la obra.
La construcción, ejecutada bajo la modalidad de administración directa por el Gobierno Regional de Ayacucho, comenzó durante el gobierno de Carlos Rúa. A pesar de los informes oficiales que aseguran avances significativos, los padres de familia y la comunidad educativa muestran su preocupación ante la falta de información clara sobre la fecha definitiva de entrega del colegio.
Con el inicio del año escolar previsto para marzo de 2025, los estudiantes del Colegio Libertadores se verán obligados a continuar sus clases en aulas de contingencia ubicadas en la Av. Independencia
Hasta el momento, el silencio oficial solo incrementa el malestar y la desconfianza de los vecinos, estudiantes y padres de familia. El desenlace de este proyecto sigue siendo incierto, mientras los estudiantes continúan esperando el cumplimiento de una promesa largamente postergada.



