Andrés Solari | Palabras de un mudo
[email protected]
Es indiscutible que el Perú, desde 1995 aproximadamente, ha crecido significativamente. Sus cifras macroeconómicas nos dicen que el Producto Bruto Interno – PBI ha crecido 3.1 veces; la inversión privada en un 4.5 veces y nuestras exportaciones 16 veces. Sin embargo, si recorremos nuestras regiones encontraremos enormes y diversas brechas económicas y sociales preocupantes. Quizás la UNSCH pueda decirnos cuantas veces ha crecido Ayacucho y cuáles son sus brechas que requieren tratamiento urgente.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpproductividad-anemia-educacion-nutricional-regional-opinion/
Ayacucho creció en su economía, pero cabe la pregunta si se desarrolló. Crecimiento económico sin desarrollo no tiene sentido. Es necesario replantearnos el concepto de desarrollo sostenible que proclama un crecimiento económico políticamente y socialmente responsable, inclusivo y ambientalmente justos permanentemente. ¿Qué acciones en ese sentido practican nuestros gobernantes regionales y locales al respecto? . ¿manejamos los votantes estos criterios cuando vamos a las urnas? . ¿Qué razones pueden argumentar nuestras administraciones regionales y locales para no cumplir con la legislación del caso?. Nunca lo han explicado.
Han ignorado el Plan de Desarrollo Regional y otros documentos estratégicos. Como sabemos hay tres Planes promulgados con Ordenanza Regional en diferentes épocas. Pero allí quedaron en el papel. Tampoco la institucionalidad civil ayacuchana ha reclamado por este desacierto gubernamental. Mucho menos la UNSCH.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpayacucho-region-complice-y-genuflexa-opinion/
En verdad si Ayacucho y muchas regiones peruanas no estimulan ni practican el concepto de desarrollo integral nos estaremos quedando únicamente en crecimiento inorgánico. Una de las razones claves es nuestra debilidad institucional pública y civil. Tenemos que estar bien enterados y participativos en nuestra gobernabilidad regional para ser exigentes con los candidatos en cada elección. Los países que permanecen débiles en su institucionalidad están condenados al subdesarrollo.
Aprendamos a elegir hablando y explicando al prójimo de política, pero de política indesligable con el crecimiento y desarrollo con visión estratégica de futuro. Hoy está en juego la suerte de 34 millones y pico de habitantes peruanos (al 2024). Crecimiento poblacional del 10% en 07 años, con relación al censo 2017 de 31 millones. Con el Censo 2017 éramos 616,176 ayacuchanos (51 % mujeres). Actualmente se calcula 671,182 habitantes en Ayacucho. Digamos que la población ayacuchana crece a un ritmo cercano a 10,000 infantes anualmente y nuestra población electoral está cercana a los 500 mil electores. En el 2022 sufragaron 368,428 y no asistieron 130,013.(25 %).
Ensayemos la idea (sin odio ni rencores) de como vemos al Perú en este preciso momento y veríamos como paulatinamente estamos perdiendo confianza en nuestras instituciones emblemáticas como el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo (en sus niveles nacional, regional y local), el Poder Judicial, la PNP, el sistema electoral, la Fiscalía, el cuidado ambiental, el crecimiento inorgánico de universidades, etc.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webprendicion-de-cuentas-huerfana-de-participacion-ciudadana-opinion/
Hagamos Política y mejoraremos la calidad de las candidaturas y la calidad de nuestra función fiscalizadora, participativa y propositiva. Hay tiempo aún para iniciar acciones antes de las próximas elecciones nacional y regionales. No permitamos seguir siendo pasto político de muchos partidos y movimientos políticos que hoy en día se aprovechan de nuestra desinformación y debilidad civil institucional. Ellos han hecho del secretismo, la sordera y la mudez una antipedagógica industria rentable a sus intereses particulares. Que no vengan con la excusa de que no tienen dinero para ello. El Estado asigna anualmente un monto proporcional al número de sus congresistas para fortalecerles esa línea.
En ciertas épocas tuvimos grandes Partidos con ideología y polémica activa y pedagógica. Lo que existe actualmente son escombros y piraterías. Claro que algunos de ellos, por su valiosa historia pasada, merecen renacer honestamente, pero tienen que decidirse pronto para recuperar su prestigio perdido.
Permitir actualmente la inscripción de 50 partidos (tal como parece que será) es una cuestión de sociedades bárbaras camino a la ignorancia muy conveniente a una gran mayoría de autoridades ignorantes, incapaces o corruptas de todo nivel.



