Esteban Oncebay, representante de la Sociedad de Criadores de Alpacas y Llamas (SPAR) indicó que alrededor del 12 % de la población de llamas y alpacas de la región fueron afectadas por las lluvias e intensas nevadas.
El dirigente explicó que, a pesar de la gravedad de la situación, aún no se dispone de una cifra exacta sobre las muertes o pérdidas en este sector, debido a que las autoridades competentes no han logrado sistematizar la información de manera adecuada. Sin embargo, Oncebay destacó que, diariamente, al menos cinco camélidos sudamericanos pierden la vida como resultado de las extremas condiciones climáticas.
Uno de los efectos más perjudiciales de estas lluvias y nevadas ha sido la escasez de forraje, ya que las precipitaciones han dañado los cultivos destinados a la alimentación de los camélidos. Esto ha reducido considerablemente la disponibilidad de recursos esenciales para la supervivencia de las alpacas y llamas, lo que agrava aún más la situación de los criadores.
No obstante, no todos los aspectos de este fenómeno climático son negativos. Ezequiel Mizarayme, integrante de la mesa técnica regional de camélidos, comentó que, aunque las lluvias han tenido un impacto negativo en algunos aspectos, también contribuyeron a reducir la mortalidad de los camélidos en comparación con años anteriores.
Según Mizarayme, las lluvias favorecieron la recuperación de algunos pastizales, lo que ha permitido que la situación no sea tan grave como en otros períodos de sequía.
A pesar de las diferencias en las valoraciones de los expertos, lo cierto es que la situación sigue siendo crítica para los criadores de camélidos en Ayacucho, que enfrentan no solo la adversidad climática, sino también la falta de apoyo adecuado para afrontar la crisis que está afectando a este importante sector productivo.
“Las autoridades locales y nacionales deberán tomar medidas urgentes para mitigar los efectos de las lluvias y nevadas, y garantizar la supervivencia de los camélidos, base de muchas economías rurales en la región”, sostuvo.
En cuanto a la población de vicuñas, añadió que ha disminuido los casos de caza furtiva por la implementación de los guarda parques, pero que la amenaza aún persiste en el sur de Ayacucho, donde se registraron decenas de muertes.
“Si hay alimento se tienen mejores condiciones del animal y una supervivencia adecuada. Las lluvias van a continuar hasta abril y estamos actuando de acuerdo a los comunicados del Senamhi”, detalló un funcionario de la Dirección de Camélidos de Agricultura.



