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El oscuro historial detrás de una banda que sembró el terror en las carreteras | INFORME

La tarde se presentaba silenciosa en la vía que conecta Huanta con el distrito Luricocha, una ruta que, en los últimos meses, había dejado de ser solo un camino rural para convertirse en escenario de asaltos, tiroteos y muerte. En ese mismo corredor, la policía finalmente puso freno a una banda que, según las investigaciones, operaba con sangre fría y una escalofriante familiaridad con el crimen: “Los Gatilleros de Wari”.

Fue durante un operativo de rutina que el personal de la Depincri Huanta detectó una camioneta Ranger que se desplazaba de manera sospechosa por la zona. En su interior, cinco hombres, todos curtidos por los años y el delito, portaban cuatro pistolas, municiones y prendas militares. Se sospecha que, con esos implementos, se hacían pasar por policías para interceptar vehículos y perpetrar violentos asaltos en la ruta Huanta-Vraem.

Pero lo que comenzó como una intervención preventiva, terminó desnudando un entramado criminal más profundo: detrás de la captura de estos sujetos, la Policía halló un historial de sangre, robo y conexiones con el crimen organizado.

Viejos conocidos del delito

Entre los detenidos figura Eudes Quincho Poma, de 46 años, un nombre que no pasaba desapercibido en los registros de inteligencia. Quincho cuenta con dos requisitorias vigentes: una por robo agravado, emitida por el Juzgado Penal del Cusco, y otra por un crimen que aún estremece a la región: el asesinato de dos policías en el VRAEM, ocurrido hace aproximadamente ocho años.

Junto a él cayeron Roger Gavilán Balcón (43), Rubén Ñaupa Aguilar (35) y Aquiles Huamán Chillcce (46), todos con antecedentes policiales por delitos como homicidio calificado, tráfico ilícito de drogas y robo armado. La banda, según las autoridades, venía operando desde hace tiempo en el sector, aprovechando la geografía hostil y la falta de vigilancia constante.

El modus operandi: la farsa del uniforme

Lo que más alarmó a los agentes fue el hallazgo de chalecos y prendas militares en la camioneta, indicios de que los detenidos no solo robaban, sino que usaban el miedo y la apariencia de autoridad para lograrlo. “Se hacían pasar por policías para detener a sus víctimas. Esa estrategia les permitía operar sin levantar sospechas, incluso de día”, indicó el comandante de la Depincri, Franco Vera Gallardo.

Una ruta marcada por el miedo

La vía Huanta–Vraem ha sido, por años, una zona de paso obligado para comerciantes, agricultores y transportistas. Pero también se convirtió en una trampa para los incautos: camionetas emboscadas, pasajeros despojados de sus pertenencias y testimonios de violencia gratuita han sido constantes. En algunos casos, las víctimas ni siquiera denunciaban, por miedo a represalias.

Hoy, con la captura de “Los Gatilleros de Wari”, muchos respiran aliviados, pero también se preguntan cuántas otras bandas siguen al acecho.

Investigación en curso

La Policía ha asegurado que la investigación continúa y que no se descarta que más integrantes de esta organización criminal estén operando en la región. “Estamos recabando información clave para llevar a estos sujetos ante la justicia y desarticular completamente la banda”, afirmó un oficial de la Depincri.

Mientras tanto, las familias de los policías asesinados y las víctimas anónimas de tantos asaltos esperan que esta vez se haga justicia. Porque en las alturas de Ayacucho, la impunidad ya no puede seguir siendo una constante.

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