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Día Internacional del Oso: Ayacucho fortalece la conservación del oso andino y su aporte a la biodiversidad nacional

Escribe: Blga. Susan Mayra Cardenas Badajos y Blgo. Floro Ortiz Contreras
investigadores de la Asociación Pro Fauna Silvestre.

Ayacucho ingresa al mapa nacional de conservación del oso andino (Tremarctos ornatus) gracias al monitoreo sistemático mediante cámaras trampa y estudios de campo desarrollados de manera articulada entre el Gobierno Regional de Ayacucho, la Asociación Pro Fauna Silvestre Ayacucho y las comunidades locales, acciones que han permitido confirmar la presencia de la especie, identificar áreas clave de uso y comprender las interacciones humano-oso en territorios comunales, generando información científica fundamental para la toma de decisiones en conservación; en el marco del Día Internacional del Oso, que se conmemora cada 21 de febrero, estos esfuerzos cobran especial relevancia al articular el monitoreo biológico con acciones continuas de educación ambiental dirigidas a las comunidades locales, orientadas a reducir percepciones negativas, prevenir conflictos y promover la coexistencia, contribuyendo de manera directa a la protección de la biodiversidad y al posicionamiento de Ayacucho en la agenda nacional de conservación liderada por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR).

¿Conoces al oso de anteojos?

El oso de anteojos, también llamado oso andino, en las comunidades de Ayacucho lo conocen como “Ukumari”, es el único oso que vive en Sudamérica. Se reconoce por las manchas claras alrededor de sus ojos. En el Perú habita en los bosques andinos y cumple un papel muy importante en la naturaleza, en Ayacucho se ha confirmado su presencia en la provincia de la Mar en los distritos de Anco, Chungui, Oronccoy.

¿Por qué son importantes?

Son considerados arquitectos del bosque porque, al alimentarse de frutos y dispersar semillas a largas distancias, contribuyen a la regeneración y diversidad de la vegetación. Además, al abrir senderos y remover plantas mientras se desplazan o buscan alimento, crean microhábitats que favorecen el crecimiento de nuevas especies. Su presencia indica ecosistemas saludables y su conservación es clave para mantener la estabilidad y resiliencia de los bosques montanos andinos.

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