Estas cifras son alarmantes, teniendo en cuenta que el año 2020 se registraron 26 homicidios, actualmente aún faltan más de dos meses para culminar el 2021 y ya se tienen 28 muertes, muchos de ellos sin resolver y de deudos que vienen solicitando justicia a las instancias competentes.
Desde el inicio del año este panorama se hacía esperar, tras la muerte de un barbero, un mecánico y taxista, quienes murieron producto de la inseguridad que se vive en las calles, principalmente por la presencia de venezolanos.
A ello se debe agregar los casos de feminicidio que, según la Defensoría del Pueblo, a la fecha son dos, pero que aún faltan reportar más extrañas muertes de mujeres que se dieron en las provincias de Huanta y Vilcashuamán.
Igualmente, en este reporte del Sinadef también se estaría considerando las muertes registradas en la jurisdicción del Vraem, donde son constantes los casos de sicariato o ajuste de cuentas.
El último de ellos se produjo en el distrito de Pichari – Vraem, donde desconocidos balearon a dos personas. A la fecha, uno de ellos aún se debate entre la vida y la muerte en la UCI del Hospital Regional.
Otro hecho similar ocurrió con un suboficial, quien falleció tras recibir un impacto de bala en la comisaría de Tambo.



