La crianza de cuyes en Ayacucho está experimentando una transformación significativa, pasando de prácticas tradicionales a sistemas tecnificados que prometen mejorar la calidad de vida de las familias rurales y posicionar a la región como líder en producción nacional.
Según el ingeniero agrónomo Juan Carlos Laura, vicepresidente de la Mesa Técnica Regional del Cuy, la región ha avanzado considerablemente en la producción tecnificada de cuyes.
«Antes, el cuy se criaba en la cocina; ahora, se utiliza tecnología avanzada en sistemas de jaulas», explica. Esta evolución ha permitido reducir el ciclo de engorde de 120 a 50 días, aumentando la rentabilidad y sostenibilidad del sector.
A nivel nacional, el Perú es el principal productor y exportador de cuy, con una producción anual de 16,500 toneladas provenientes de más de 65 millones de cuyes. Sin embargo, el 60 % de esta producción aún se realiza en sistemas de crianza familiar, lo que limita su impacto económico. Para cambiar esta realidad, es necesario fomentar la adopción de prácticas tecnificadas que mejoren la productividad y calidad del producto.
En Ayacucho, iniciativas como el Proyecto Especial Sierra Centro Sur (Pescs) están fortaleciendo la producción de cuyes en comunidades como Chuschi, beneficiando a 423 familias con capacitación técnica y recursos para mejorar su producción.
Para consolidar este crecimiento, es fundamental que los productores ayacuchanos se organicen y adopten estándares de calidad que les permitan acceder a mercados nacionales e internacionales. El ingeniero Laura enfatiza que la unión y capacitación son claves para enfrentar desafíos como la estacionalidad del forraje y la competencia en el mercado.
Desde 2011, la iniciativa ha llegado a diversas comunidades campesinas, fomentando la formación de asociaciones y promoviendo prácticas de crianza tecnificada que incrementan la compactación de carne y la reproducción eficiente de los cuyes.
“Actualmente estamos entregando cuyes pelados a recreos campestres, pero aún no abastecemos toda la demanda local”, señaló Laura.
Entre las soluciones desarrolladas, destacan el uso de forraje verde hidropónico y el aprovechamiento de hojas de brócoli, col, zanahoria y apio para suplir la falta de alfalfa. Además, la región ha comenzado a producir cuyes de razas híbridas propias, combinando genética andina con líneas puras del país, lo que mejora la calidad de la carne y el tamaño del producto.
Actualmente, los productores ayacuchanos están trabajando con cuyes híbridos propios que combinan genética andina con líneas puras del país. Esto ha permitido aumentar la compactación de la carne y la cantidad de crías por parto.
Según Laura, los cuyes para consumo en recreos campestres deben alcanzar un peso mínimo de 900 gramos, mientras que para caldo o gelatina se utilizan animales más pequeños, de 500 a 600 gramos. Los productores incluso han logrado animales de hasta 3,5 kg, aunque estos no se comercializan para consumo directo, sino para fines especiales o procesamiento industrial.
El experto hizo un llamado a la unidad de los productores locales para atender la creciente demanda, que incluso ha generado solicitudes de 5 a 10 toneladas semanales de cuyes, con potencial de abastecer mercados nacionales y extranjeros.
“Si trabajamos juntos y fortalecemos las asociaciones campesinas, podremos garantizar cuyes de calidad, sin estrés, listos para consumo interno y exportación”, concluyó Laura.
Síguenos también en nuestras redes sociales:
Búscanos en Facebook, Twitter, Instagram y además en YouTube. Únete también a nuestro canal informativo de WhatsApp haciendo clic AQUÍ.



