Los que han encontrado una mina de oro, reemplazando al estado y poniendo instituciones privadas de educación, desde inicial hasta superior, son capaces de los peores actos de discriminación, siendo sus principales víctimas los niños y adolescentes que cursas educación primaria y secundaria.
Esta discriminación se hace evidente en el mes de diciembre, cuando los dueños de estos negociados educativos, les impiden a los escolares, sean de primaria o secundaria, a ingresar al aula a rendir sus exámenes finales.
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No les interesa la angustia, el llanto ni la vergüenza del menor, que trata de explicar porque sus padres no han podido pagar la pensión. De nada sirve que el padre haya comunicado, a través de una nota, al profesor o al colegio que le permita a su hijo ingresar al aula, porque no será admitido.
Es que la educación para estos negociantes, no es un servicio. En la Constitución de 1979, a la que el fujimorismo repudia indicaba claramente que, “el Estado reconoce, ayuda y supervisa la educación privada … que no tendrán fines de lucro. Toda persona natural o jurídica tiene derecho fundar, sin fines de lucro, centros educativos…”.
En la constitución del fujimorismo, que esta vigente, la educación deja de ser un derecho. Las empresas privadas con fines de lucro pueden crearse en áreas tan sensibles como la educación y la salud.
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En el caso de los centros educativos de los niveles inicial, primaria y secundaria, la educación privada ha dejado de ser para aquellas familias de las clases A y B, que matriculaban a sus hijos en colegios privados.
Ahora, el Estado no crea nuevos centros educativos en proporción a la demanda, obligando a familias con recursos económicos limitados, a matricular a sus hijos en colegios privados sin ninguna calidad, y que no tienen miramientos para maltratar al estudiante, cuando no paga las pensiones.
Otra de las agresiones contra los niños y adolescente, y esto lo han denunciado padres de familia, no les entregan los certificados de estudio a los que concluyen la primaria y peor la secundaria, y requieren de estos certificados para continuar sus estudios superiores.
Hay muchas formas como los padres de familia podrían cumplir con la demora en los pagos, pero para estos traficantes de la educación, la medida es convertir al estudiante que egresa, en la víctima de su avaricia.
Esta es la educación que nos ha dejado el fujimorismo.



