Constitucional 2002 se promulgó la gran reforma de Descentralización y en noviembre 2002 se crean los Gobiernos Regionales (ley 27867), para dinamizar y modernizar la gestión pública y acercar decisiones y soluciones más democráticas y cercanas a la población. Desde entonces el Estado Peruano cuenta con tres Niveles de Poder Ejecutivo (Nacional, Regionales y Locales). Los GRs a su vez – autónomos entre sí – están conformados por tres Poderes (Consejo Regional – que sería el símil del Congreso Nacional ; Gobernación Regional y el Consejo de Coordinación Regional – CCR, conformado por Alcaldes Provinciales y representantes de Sociedad Civil. Aludo a la alegría del diablo pues en la práctica durante 20 años se nota un comportamiento antidemocrático, ilegal y anticonstitucional de una primacía de poder casi soberana de la Gobernación Regional sobre los otros dos Poderes de la Región.
La Reforma contempla alternativas oportunas para ser reformada o enmendada, mediante mecanismos de consenso que los niveles de gobierno nacional y regional eluden, faltando el respeto al buen juicio y a la dignidad ciudadana . Complicidad resaltante en los siempre sumisos gobiernos subnacionales. La Asamblea Constituyente a que están aspirando zurdos y derechas actualmente se basa en una mentira perversa : “… las crisis constantes que vivimos se deben a errores de la actual Constitución”… . Su “verdad” no está comprobada.
No hay investigación ni evaluación científica ni política sobre aquello. No hay pruebas. Simplemente la atacan y desacreditan. No les conviene una legislación que apunte al fortalecimiento político ciudadano Eso evidencia la ignorancia que genera ficción, desidia y falta de respeto actuales. Las sustituciones de Carta Magna habidas en nuestra historia obedecieron a fenómenos políticos/sociales/ económicos, inestabilidades, golpismos, insuficiencias constitucionales, que requirieron cambios estructurales y búsqueda de salidas confiables. El incumplimiento durante 20 años de la legislación participativa orientado al fortalecimiento electoral ciudadano que señala la Constitución 1993 es la madre del cordero que hoy llamamos crisis política nacional. Somos una mayoría electoral políticamente desinformada, desarticulada y por lo tanto indefensa. El mundo nos conoce como una democracia débil, defectuosa. Un camino rápido para la solución a la crisis actual está en aplicar reglas de juego que rectifiquen ese incumplimiento anticonstitucional referido. Las soluciones no llegan con un chasquido de dedos.
Exige disciplina, docencia política masiva auspiciada decididamente por los 03 gobiernos (nacional y regionales). Demanda sacrificios solidarios. La reforma constitucional sobre descentralización apunta (o apuntaba) a eso. Es ignorada alevosamente. No tiene eco en los medios de comunicación, ni en los 03 niveles de gobierno ni mucho menos en las organizaciones políticas.
Es negar entrenamiento y fortalecimiento a la participación ciudadana y a la opinión pública para un encuentro inteligente con un futuro próspero, sostenible. Siguiendo ese marco perverso seremos colonia de China, Rusia o Norteamérica, ansiada tendencia de países ya poderosos. No debemos seguir jugando a los dados con nuestro futuro. No existe una evaluación oficial sobre la reforma descentralista ni del Congreso ni de ninguna PCM habidos. El crimen está en que a sabiendas de este defecto social se persista en consultar a una ciudadanía cada vez más débil, defectuosa y desinformada. No es culpa de la Constitución 1993. El reto está en cumplir y hacer cumplir los enunciados constitucionales actuales para tener visión global, autoridad moral y garantizar cumplimientos de gobernabilidad eficaz futuros. Fortalecer a la sociedad civil de acuerdo a ley actual es un punto clave previo. Una Asamblea Constituyente sin los pasos previos referidos una gran estafa.



