Ayacucho no solo fue el epicentro del conflicto armado interno en el Perú, sino que también se ha convertido en un referente regional para la investigación forense. Desde el año 2007 funciona en la región el segundo mejor laboratorio de antropología física forense de América Latina, una infraestructura especializada que ha permitido avanzar en la identificación de personas desaparecidas durante las décadas de violencia política.
Así lo destacó el antropólogo físico forense Pocho Jesús Marcelo Mucha, docente de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (Unsch), quien explicó que este laboratorio, ubicado en Ñahuimpuquio y administrado por la Fiscalía de la Nación, fue construido gracias a la cooperación internacional tras las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
El especialista señaló que el laboratorio reúne a un equipo multidisciplinario integrado por antropólogos, arqueólogos, odontólogos, médicos, psicólogos y fotógrafos forenses. Su labor consiste en recuperar, analizar e identificar restos humanos hallados en lugares de entierro clandestinos utilizados durante el conflicto armado interno.
Marcelo Mucha indicó que el trabajo desarrollado en este centro continúa vigente y recientemente permitió la identificación y entrega de los restos de un docente desaparecido, resultado del esfuerzo conjunto de distintas disciplinas científicas.
Asimismo, sostuvo que la existencia de este laboratorio representa un importante aporte para Ayacucho, ya que impulsa el desarrollo de las ciencias forenses en la región y genera la necesidad de formar nuevos especialistas en antropología física forense, un campo en el que el país aún presenta un déficit de profesionales.
El antropólogo explicó que uno de los principales objetivos de estas investigaciones es devolver la identidad a las víctimas y entregar sus restos a los familiares, permitiéndoles cerrar un duelo que, en muchos casos, permaneció abierto durante más de 30 años.
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