La lectura en Ayacucho y, en general, en el Perú enfrenta desafíos significativos, especialmente en la promoción de la literatura infantil. Según la Biblioteca Nacional, solo el 6.5% de la población peruana visita bibliotecas para leer, lo cual revela un bajo nivel de interés y acceso a estos espacios. Esto se debe, en gran medida, al estado de las bibliotecas, que muchas veces se han convertido en “museos de libros viejos”, explica Edgar Fabulínka Bendezú, un destacado autor de literatura infantil.
Bendezú, con 28 años dedicados a la escritura infantil, observa que si bien el número de autores en este género está creciendo, la calidad es un aspecto a mejorar. Para atraer a los jóvenes lectores, los escritores deben innovar y competir con el atractivo de los dispositivos electrónicos.
“Los escritores competimos con el celular, y el celular nos está ganando”, afirma Bendezú, quien aboga por incorporar humor y creatividad en los libros para captar el interés de los niños.
El autor subraya la importancia de modernizar las bibliotecas, transformándolas en espacios interactivos y dinámicos donde no solo se lean libros, sino que se realicen actividades culturales, como música y teatro.
“En una biblioteca debería haber juegos y música, algo que atraiga a los niños. Sin eso, los libros viejos no serán suficientes para motivarlos”, añade.
Como posible solución, Bendezú sugiere que las bibliotecas escolares, en lugar de limitarse a su función académica de lunes a viernes, se conviertan en centros culturales abiertos a las familias durante el fin de semana. Así, gestionadas por padres de familia, podrían ofrecer actividades diversas que promuevan la lectura y la cultura entre los más jóvenes.



