Las altas temperaturas registradas en los últimos días en Ayacucho han reabierto el debate sobre la importancia de una correcta hidratación y una alimentación adecuada durante periodos de calor intenso. Especialistas en nutrición señalan que, más allá de la incomodidad térmica, el calor puede generar efectos en la salud si no se toman medidas preventivas a tiempo.
Anthony Chachi, nutricionista y secretario del Comité Científico del Consejo Regional del colegio de Ayacucho, explicó que el principal error durante estas jornadas es reemplazar el consumo de agua por bebidas azucaradas. Según indicó, la recomendación general para la población es ingerir entre cuatro y seis vasos de agua al día, independientemente de la alimentación, ya que el agua sigue siendo el medio más efectivo para mantener el equilibrio hídrico del organismo.
En relación con los alimentos, el especialista recomendó priorizar aquellos con alto contenido de agua, como frutas frescas. Sandía, melón y piña figuran entre las opciones más accesibles, ya que además de aportar líquidos, contribuyen a cubrir requerimientos nutricionales básicos sin incrementar el consumo calórico.
Sobre el consumo de refrescos, Chachi señaló que las preparaciones caseras pueden resultar una alternativa siempre que no contengan azúcar añadida. Explicó que las bebidas azucaradas, incluidas las gaseosas, generan una sensación de alivio momentáneo, pero a mediano plazo intensifican la sed y pueden afectar el control del peso corporal.
Asimismo, aclaró que las bebidas rehidratantes de uso deportivo no están indicadas para el consumo cotidiano de personas que no realizan actividad física intensa. Estas bebidas, precisó, están diseñadas para reponer líquidos y sales minerales tras una pérdida considerable de sudor, por lo que su ingesta sin una necesidad real no resulta beneficiosa.
En cuanto a los alimentos sólidos, el nutricionista recomendó incluir en la dieta preparaciones que aporten líquidos, como sopas o caldos, aunque reconoció que el calor puede reducir su consumo. Como alternativa, sugirió incorporar ensaladas frescas, acompañadas siempre de agua u otras bebidas sin azúcar.
Las recomendaciones apuntan a prevenir cuadros de deshidratación y malestar asociados a las altas temperaturas, especialmente en niños, adultos mayores y personas con condiciones de salud preexistentes, grupos considerados más vulnerables durante periodos prolongados de calor.



