En el distrito de San Juan Bautista, un pequeño taller se convierte en un punto de encuentro entre la tradición y la innovación. Juan Bautista Cusi, un talentoso artesano natural del anexo de Sallay- Vinchos, ha dedicado más de 16 años a la elaboración de exquisitas piezas de arte en piedra de Huamanga, una de las materias primas más emblemáticas de la región.
Junto a sus dos hijos don Juan encontró en la artesanía no solo un medio de vida, sino una forma de perpetuar la herencia cultural. En la actualidad también tiene un stand en el mercado artesanal Shosaku Nagase.
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La piedra de Huamanga, reconocida por su textura y color, ha sido utilizada durante siglos en diversas manifestaciones artísticas. No obstante, la familia Bautista logró infundirle un nuevo aire, creando diseños contemporáneos que combinan técnicas ancestrales con una estética moderna.
Desde figuras religiosas hasta decoraciones para el hogar, cada pieza cuenta una historia y refleja la identidad cultural de su pueblo.
“Cada diseño es un homenaje a nuestra tierra y a nuestras tradiciones. Trabajar con mis hijos es una manera de enseñarles la importancia de mantener vivas nuestras raíces”, expresó Juan, mientras muestra una de sus últimas creaciones: una delicada escultura que representa a una madre cabalgando acompañado de su menor hijo.
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La labor del taller familiar, situado por el sector de Ñahuinpuquio, no solo se limita a la creación de piezas artísticas. También se han comprometido a enseñar a otros jóvenes, promoviendo así el desarrollo de habilidades y fomentando el aprecio por la artesanía local.
“Queremos que las nuevas generaciones vean la belleza en lo que hacemos y se animen a seguir este camino”, añadió.
La historia de los Bautista es un reflejo de la resiliencia de muchos artesanos que luchan por preservar sus tradiciones en un mundo cada vez más globalizado.
«Nada ha sido fácil para nosotros, incluso ahora luchamos contra las bajas ventas por la recesión», concluyó.



