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Cuidemos a nuestros niños | Editorial

La denuncia de una madre de familia, de que un individuo intentó subir a un menor a un vehículo, tiene que hacernos recapacitar, como sociedad, de los peligros que amenazan a los niños y niñas en las calles de Ayacucho.

El caso que ha sido denunciado es de un menor de 11 años, quien fue abordado por un sujeto que intentó subirlo, con engaños, a una camioneta de color negro.

Los móviles pueden ser varios, que van desde intentos de secuestro para pedir posteriormente dinero a los padres para el rescate del niño, bajo amenaza de matarlo si no cumplen con la extorsión de los facinerosos, hasta de pederastas que buscan hacer daño a niños y niñas.

Los padres y madres están en la primera línea de responsabilidad en el cuidado de sus menores hijos. Orientarlos para que se protejan frente a estos intentos de secuestro, es vital, ya que un niño instruido de los riesgos que existen en las calles, no confiará en personas extrañas, incluyendo aquellas que han intentado hacerse amigos de ellos.

Otro elemento que deben tener en cuenta los padres y madres de familia, es darles la confianza necesaria para que sus hijos confíen en ellos, y por tanto les cuenten, todos los días al volver de la escuela, lo que han hecho en ese día, y si de alguna u otra manera, están teniendo relación con personas ajenas a su salón o aula de clase.

Sin embargo, el mayor problema está relacionado con niños que proceden de hogares disfuncionales, por fallecimiento de uno de los cónyuges, separación o divorcio o ser un caso de madres solteras. Estos niños, son los más vulnerables y requieren que quien tiene la custodia del mismo, ponga toda su atención para protegerlo.

El otro actor importante para prevenir estos hechos, son los profesores en las aulas, en reuniones con los escolares. Estos niños que proceden de hogares disfuncionales, pueden tener una baja autoestima y pueden ser víctimas de bullying en el colegio y ante la ausencia de un hogar donde se sienta seguro, puede fácilmente confiar en personas extrañas, especialmente adultos.

Estos niños son las víctimas propicias que buscan los pederastas. El cuidado de los niños y niñas, debe involucrar, además, a otras instituciones, como la Policía, Ministerio de Salud, Poder Judicial y Fiscalía y reportar en caso de que se encuentren evidencias de maltratos o abusos en los menores.

No olvidemos, que el fin supremo del Estado es la persona humana, y el niño y niña, son prioritarios en la atención por parte de la sociedad en su conjunto.

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