Un ciudadano identificado como César Palomino Lara formuló una denuncia pública en la que advierte presuntas irregularidades en la atención de casos vinculados al patrimonio arqueológico en Vilcas Huamán, así como posibles contradicciones en las respuestas emitidas por la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Ayacucho.
De acuerdo con su testimonio, los hechos se remontarían al año 2023, periodo en el que habría presentado solicitudes relacionadas con el saneamiento físico-legal de al menos siete monumentos arqueológicos. Según afirma, dichas gestiones fueron elevadas a instancias del Ministerio de Cultura y al Proyecto Qhapaq Ñan; sin embargo, las respuestas recibidas posteriormente presentarían inconsistencias entre una gestión y otra.
El denunciante sostiene que algunos expedientes que inicialmente habrían sido considerados en “investigación preliminar” habrían sido posteriormente archivados o declarados inexistentes en el sistema, lo que —según su versión— evidenciaría una presunta falta de seguimiento institucional. Asimismo, señala que reiteró solicitudes en 2024 sin obtener respuesta oportuna, situación que lo llevó a insistir de manera presencial en la sede de la entidad.
En ese contexto, Palomino refiere que durante el seguimiento de sus trámites habría recibido un trato inadecuado por parte de servidores de la entidad, incluyendo presuntas burlas y actitudes que califica como maltrato psicológico. Estas afirmaciones corresponden a su versión y no han sido verificadas de manera independiente.
El ciudadano también cuestiona la estructura administrativa de la DDC Ayacucho, señalando que —según su apreciación— no se habría implementado un comité consultivo sancionador desde el año 2023, lo que podría limitar la aplicación de medidas frente a presuntas infracciones a la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación.
En relación con el estado del patrimonio en Vilcas Huamán, el denunciante advierte sobre presuntas intervenciones en áreas consideradas intangibles. Entre ellas, menciona la existencia de construcciones privadas, como una botica y un sótano, que —según indica— se habrían ejecutado en zonas cercanas o sobre estructuras arqueológicas, específicamente en sectores asociados a las murallas conocidas como Pachacútec A y B. Estas afirmaciones forman parte de su denuncia y no cuentan con verificación oficial al momento.
Asimismo, señala que existirían observaciones al proceso de saneamiento de determinados sectores arqueológicos, los cuales —según su versión— habrían sido formalizados sin la debida actualización de expedientes técnicos o delimitaciones.
Otro de los puntos expuestos por el ciudadano es la situación de un proyecto de liberación de viviendas en el entorno del ushno de Vilcas Huamán, iniciativa que —según refiere— habría sido planteada años atrás con el objetivo de mejorar la visibilidad del monumento y fortalecer el potencial turístico de la zona, pero que no habría sido concluida.
En su declaración, también cuestiona la autenticidad de una respuesta reciente emitida por la entidad, sugiriendo la presunta suplantación de firma en un documento oficial. Este señalamiento se mantiene como una afirmación del denunciante y no ha sido corroborado por fuentes independientes.
Finalmente, Palomino invoca su derecho a la libertad de expresión para exponer estos hechos y solicita la intervención de las autoridades competentes a fin de que se evalúe tanto su caso como la situación general del patrimonio arqueológico en Vilcas Huamán.
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