La minería vuelve a vestirse de luto. Dos trabajadores perdieron la vida y un tercero resultó gravemente herido tras un accidente ocurrido en el interior de la Unidad Minera Cobriza, operada por la empresa Operadores Concentrados Peruanos S.A.C. (OCP).
El hecho no solo dejó dolor y consternación entre sus familiares, sino también generó fuertes cuestionamientos sobre las reales condiciones de seguridad en las que laboran decenas de trabajadores en esta unidad minera.
Las víctimas dejan en la orfandad a menores de edad y familias que hoy lloran una pérdida irreparable. Detrás de cada casco y uniforme había padres, hijos, esposos y amigos que salieron a trabajar con la esperanza de volver a casa, pero encontraron la muerte en su centro laboral.
Según información confirmada por la empresa, los trabajadores fallecieron pese a los esfuerzos de los equipos médicos y de emergencia, mientras que un tercer trabajador continúa recibiendo atención médica especializada. OCP informó que se ha iniciado una investigación interna y que brindará acompañamiento y apoyo a las familias afectadas.
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Sin embargo, los propios trabajadores y familiares de las víctimas alzaron su voz para denunciar presuntas deficiencias en materia de seguridad laboral, señalando que las labores se realizarían en condiciones precarias, sin equipos de protección adecuados y con riesgos que —afirman— ya habían sido advertidos con anterioridad. Incluso, algunos testimonios sostienen que la empresa habría intentado minimizar u ocultar la gravedad del accidente en sus primeras horas.
La indignación crece entre los deudos, quienes denuncian una falta de comunicación inmediata por parte de la empresa, lo que profundizó el dolor y la incertidumbre en medio de la tragedia. “No queremos solo comunicados, queremos respuestas y justicia”, señalaron familiares, quienes exigen que se determinen responsabilidades claras.
El accidente también tocó fibras profundas en la comunidad. Uno de los fallecidos fue identificado como Javier del Castillo Inga, exalumno del Colegio Antonio Raimondi de Churcampa, promoción 2001. Sus compañeros de estudios lo despidieron con un mensaje cargado de dolor y exigencia, recordando que su muerte —presuntamente por inhalación de gases tóxicos— no puede quedar impune. “No podemos permitir que se sigan descuidando vidas humanas”, expresaron.
Otro de los fallecidos responde al nombre de Rubén Acuña Ruiz, cuyos restos serán velados en la ciudad de Huancayo. Lo que se presume es que ambas víctimas habrían dejado de existir por la inhalación de gases tóxicos.
Hasta el momento, las causas del accidente no han sido esclarecidas oficialmente. Pobladores, trabajadores y organizaciones locales demandan la intervención inmediata del Ministerio de Energía y Minas, SUNAFIL y el Ministerio Público, así como una investigación exhaustiva, independiente y transparente que permita conocer la verdad de lo sucedido.
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COMUNICADO
Operadores Concentrados Peruanos SAC informó, mediante un comunicado, que intentaron salvar con vida a los trabajadores, pero sin resultado. Dijo que la empresa dispuso el acompañamiento directo y permanente a las familias de los afectados, brindándoles todo el apoyo humano y asistencial que corresponde en estas circunstancias dolorosas.
De igual manera, se mantiene atención médica especializada y seguimiento cercano al trabajador que continúa en proceso de recuperación.
También refirió que se encuentra en curso de investigación orientada a esclarecer plenamente las causas y circunstancias de lo sucedido, proceso en el cual la empresa brindará una colaboración activa, transparente y responsable con las autoridades competentes.
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