“Lo que busca es contar mi historia como un homosexual formado en una familia católica” es lo que manifestó Gabriel Cárdenas Luna, director de la obra “María Maricón” la cual ha sido criticada por diversas instituciones, desde religiosas hasta políticas por el uso de figuras relacionadas al catolicismo.
La puesta en escena, que se iba a presentar en el festival “Saliendo de la Caja” un evento organizado por la Facultad de Artes Escénicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) en la que los alumnos de últimos ciclos presenten sus proyectos finales de forma profesional.
El revuelo por la obra ya llegado a traspasar frontera, siendo tachada de blasfema por sectores religiosos y políticos debido a su representación de un varón vestido como la Virgen María, una figura central en muchas religiones cristianas.
Por su parte, Ricardo Bromley, actor y artista escénico ayacuchano egresado de la PUCP, se pronunció en defensa de la obra, rechazando la censura. Para Bromley, el escándalo desatado por la obra parece desproporcionado.
“El revuelo por esta obra me parece hasta parece absurdo en el contexto en el que estamos, el congreso se ha convertido en un burdel, se matan entre ellos para que no suelten información y lo que más les importa es una obra teatral independiente, de un alumno de una universidad que se va a dar en su espacio” enfatizó.
Cabe resaltar que la obra aún no ha sido presentada al público, ya que su estreno estaba programado para el 30 y 31 de enero. Sin embargo, el debate sobre su contenido ha trascendido, lo que plantea la pregunta de si es justo emitir juicios sin haber presenciado la propuesta artística completa.
El debate se intensifica cuando se considera que la obra estaba dirigida principalmente a un público interno dentro de la comunidad universitaria y no para una audiencia general.
“No siento que el director (de la PUCP) haya tenido que repensar mil veces que tipo de mensaje quería dar, porque no era para un público en general, no era para que lo vaya a ver López Aliaga, era para un público interno” recalcó Bromley.
La controversia también ha sacado a la luz la tensión entre la libertad de expresión artística y el respeto a las creencias religiosas, una discusión que sigue siendo relevante en un país cada vez más dividido en sus posiciones políticas y sociales. La confrontación entre grupos religiosos y defensores de la obra, que incluso ha llevado a intercambios de insultos, pone en evidencia las dificultades para encontrar un equilibrio entre el respeto mutuo y la libertad para expresar ideas a través del arte.
Bromley rescató que el arte es un forma de expresar lo que uno quiere decir.
“El arte está para incomodar, no está para darte a la boquita lo que tú quieres y si eso ha logrado esta obra al punto de sacarla y perjudicar a tantas personas es síntoma de algo muy fuerte que tiene este país”. finalizó







