Las Elecciones Generales 2026 evidencian un país profundamente fragmentado, con un mapa electoral marcado por diferencias territoriales, sociales y económicas. El voto peruano responde a realidades distintas, donde factores como desigualdad, centralismo y acceso a servicios influyen directamente en las decisiones electorales.
En el norte, se observa una clara división entre la costa —donde Keiko Fujimori mantiene hegemonía— y la sierra, donde Roberto Sánchez concentra el respaldo, especialmente en Cajamarca.
En el centro, el escenario es más fragmentado. Regiones como Ayacucho y Huancavelica consolidan el voto de Sánchez, mientras que zonas urbanas y costeras muestran competencia entre diversas fuerzas. Este bloque funciona como una “bisagra” electoral.
El sur se posiciona como el bastión del voto de cambio, con amplio dominio de Sánchez y un marcado rechazo a candidaturas de derecha. En contraste, el oriente presenta un comportamiento mixto, combinando apoyo a Fujimori en zonas de frontera y respaldo a Sánchez en territorios indígenas.
Por su parte, Lima muestra una dinámica distinta. Rafael López Aliaga lidera en sectores urbanos, mientras Fujimori mantiene presencia en el Callao y Sánchez avanza en zonas andinas.
El resultado es un país dividido no solo políticamente, sino también por brechas estructurales que persisten y se profundizan. El principal reto del próximo gobierno será cerrar estas diferencias y construir consensos en un escenario altamente polarizado.
| > La costa norte votó mayoritariamente por Keiko Fujimori, mientras que la sierra norte respaldó ampliamente a Roberto Sánchez. |
| > Cajamarca se consolidó como uno de los principales bastiones de Sánchez, con votaciones superiores al 50 % en varias provincias. |
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