En el Cementerio General de Ayacucho, familiares de los denominados mártires de la educación manifestaron su rechazo al proceso de exhumación que amenaza con despojar los nichos de quienes perdieron la vida durante las luchas por la gratuidad de la enseñanza en 1969. Representantes del Frente de Defensa y familiares de las víctimas recordaron los hechos históricos y exigieron a las autoridades garantizar la perpetuidad de los espacios como reconocimiento a su sacrificio.
La lucha que tuvo lugar entre el 21 y 22 de junio de 1969, durante el gobierno militar, se desató en rechazo a un decreto que eliminaba la gratuidad de la educación secundaria. Estudiantes y ciudadanos tomaron las calles de Ayacucho y Huanta con lemas como “Los libros cuestan caro, las botas se regalan”. Las manifestaciones fueron reprimidas, dejando víctimas como Eulogio Yaranga Sauñe, Angelino Huamán Palomino y Marcelino Ayala Inga, quienes hoy son reconocidos como mártires de la educación.
Pese a los decretos regionales y resoluciones municipales que reconocen su legado, los familiares enfrentan ahora el riesgo de que los restos sean exhumados por falta de normas que garanticen la perpetuidad de los nichos. La beneficencia pública y las autoridades locales han informado que el proceso de exhumación sigue en curso, citando deudas y la falta de trámites formales como justificación.
“Esto sería condenar al olvido a quienes entregaron su vida por la gratuidad de la enseñanza”, expresó un familiar. También destacó que, aunque se han realizado gestiones y presentados documentos, las autoridades no han ofrecido una solución concreta.
Los familiares hicieron un llamado a las autoridades regionales y municipales para que intervengan y detengan el proceso. Solicitaron que se condonen las deudas y se perpetúen los nichos como un acto de memoria y justicia hacia quienes lucharon por el derecho a la educación.



