InicioREGIONALMEDIO AMBIENTEHumedales de Ayacucho: Los “Gigantes de Agua” que sostienen nuestra vida

Humedales de Ayacucho: Los “Gigantes de Agua” que sostienen nuestra vida

Día Mundial de los Humedales, ecosistemas vitales para el agua y la biodiversidad.

Escribe: Blgo. Vladimir Díaz Vargas,
investigador de la Asociación Pro Fauna Silvestre.

Mucha gente piensa en un “humedal” y se imagina la costa o la selva. Sin embargo, Ayacucho alberga algunos de los humedales importantes. Desde las cumbres de la Apacheta hasta el espejo de agua de Parinacochas, estos ecosistemas son mucho más que paisajes para una fotografía: son nuestras verdaderas “fábricas de agua”.

¿Por qué son importantes para ti?

Te explicamos con estos ejemplos:

1. El agua que bebes viene de la Apacheta: La población de Huamanga, cada vez que abrimos nuestros caños o grifos, debemos agradecer a los bofedales de la Microcuenca Apacheta. Estos humedales altoandinos funcionan como esponjas naturales que atrapan la lluvia y el granizo, filtran el agua y la sueltan lentamente hacia la presa de Cuchoquesera. Sin ellos, el racionamiento de agua en la ciudad sería una crisis permanente.

2. Turismo y orgullo regional: Millpu y Sarhua Los humedales también generan economía. Las famosas Aguas Turquesas de Millpu (Circamarca) y las Cataratas de Campanayoc en Sarhua son sistemas de humedales únicos. Su belleza atrae a miles de turistas, generando empleo para guías, transportistas y artesanos. Proteger el agua es, también, proteger el bolsillo de nuestras comunidades.

3. Un refugio de vida en el sur: La laguna de Parinacochas en el sur de nuestra región es un santuario natural. Es el hogar de la Parihuana, el ave de hermosas alas rojas que inspiró los colores de nuestra bandera. Este humedal es un pulmón ecológico que regula el clima de la puna y sostiene la biodiversidad que no verás en ningún otro lugar del mundo.

Una amenaza silenciosa

Lamentablemente, estos gigantes están en peligro. El cambio climático, el sobrepastoreo, la contaminación por residuos sólidos y la Minería ilegal podrían estar secando nuestras “esponjas”. Un humedal degradado es una fuente de agua que se pierde para siempre.

¿Qué podemos hacer?

Como ciudadanos, el primer paso es conocerlos y valorarlos. No arrojar basura, respetar los senderos cuando hacemos turismo y exigir a nuestras autoridades planes de conservación para las cabeceras de cuenca.

Cuidar nuestros humedales es un tema crucial, porque es asegurar que nuestros hijos sigan teniendo agua, cultura y belleza natural en nuestro Ayacucho.

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