Llanto y dolor es lo que protagonizaron los deudos en el cementerio de Ayacucho, quienes culparon a los miembros de las Fuerzas Armadas de cometer delitos de lesa humanidad contra los manifestantes, en su mayoría jóvenes que oscilan entre los 18 a 24 años.
Uno de los primeros casos se trata de José Luis Aguilar Yucra (20) cuya madre aseguró que los militares asesinaron a su hijo de un disparo en la cabeza cuando retornaba de su trabajo en una empresa de gaseosas.
En medio de lágrimas, refirió que el joven se ganaba la vida como cobrador, pero que el dinero que ganaba no le alcanzaba, puesto que tenía una bebé a quien debía mantener. Ellos claman por justicia y que su deceso no quede impune.
En la lista de fallecidos, además, figura Luis Miguel Urbano Sacsara (22) el mismo que estudiaba la carrera de Administración en el instituto CESDE. Su padre señaló que a su hijo le dispararon por la espalda y que la bala salió por el corazón.
Indicó que Luis Miguel perteneció al Ejército y que era una persona tranquila, donde su único delito habría sido participar de este enfrentamiento.
Al cementerio también arribaron los féretros de José Sañudo Quispe (31) quien estudiaba y trabaja a la vez para mantener a su familia. Al igual que Jhon Mendoza Huarancca (34) que estaba trabajando en una empresa de granos procesados lácteos, mientras que por las tardes cuidaba de su madre que está mal de salud.
En cuanto al caso de Clemer Rojas García (23) sus seres queridos recorrieron junto a su féretro las principales calles de la ciudad, exigiendo a los operadores de justicia a dar con los responsables. Dijeron que no recibieron apoyo de nadie.
Edgar Prado Arango (35) proveniente de Vischongo- Vilcashuamán, es otro de los occisos. Igualmente, está el menor de 16 años, de iniciales CMRA, natural del distrito de Quinua y Raúl García Gallo (35).



